jueves 29 de noviembre de 2007

De ríos revueltos, pescadores y pescados


Según publican todos los medios esta semana, estaría casi cerrado un acuerdo entre diputados nacionales que responden a Macri, los hermanos Rodríguez Saa, Patti, López Murphy y De Narváez -muchos de los cuales, a su vez, pueden ser agrupados en la categoría de “(ex)duhaldistas”- para formar un gran interbloque en la Cámara Baja, lo cual les permitiría constituirse como la primer minoría del recinto. Por supuesto, más allá de las coincidencias ideológicas, que las hay, lo que mueve a estos actores a conglomerarse es la posibilidad de acceder a los cargos y puestos de trabajo que se le conceden a la segunda fuerza política, que van desde la vicepresidencia del cuerpo (y todos los asesores y administrativos que eso implica) hasta un asiento en el Consejo de la Magistratura.
Ahora bien, hasta hace muy poco nadie daba cuenta de este proyecto. ¿Qué fue lo que sucedió para que surgiera esta posibilidad? Nuestra hipótesis es que el factor que determinó la decisión de estos sectores por aunarse es la descomposición de las fuerzas que deberían haber accedido a esa posición según los resultados de las elecciones pasadas (y de las anteriores): la UCR o la Coalición Cívica.
En el caso de esta última, es sabida la situación: ocho legisladores –incluidos algunos que acaban de acceder a su banca en octubre- han decidido apartarse de la CC por disidencias supuestamente ideológicas, especialmente con su líder, Elisa Carrió. No nos detendremos a hablar al respecto, pero la cosa es que la decisión de estos diputados de no integrar el interbloque de la CC le privó a esta última de la posibilidad de constituirse como la primer minoría.
La situación de la UCR es diferente: hubo facciones del radicalismo que apoyaron la candidatura presidencial de Carrió (Stolbizer y cia.), de Kirchner (Cobos y cia.) y de Lavagna; esta última opción fue la que sancionó la estructura orgánica del partido. Pero en este caso se da una particularidad: las autoridades oficiales del radicalismo han instalado una cruzada contra los inorgánicos, que empezó con intervenciones a los distritos díscolos y sigue con intentos de expulsión de sus miembros (más precisamente, contra quienes fueron con Kirchner; hacia la gente de Stolbizer hay otro trato). Lo mismo sucedió hacia dentro del Partido Socialista: la conducción nacional, encabezada por el Senador Rubén Giustiniani, apoyó la candidatura de Carrió y está promoviendo la intervención de los distritos y la expulsión de quienes acompañaron la opción oficialista.
¿Qué se desprende de lo dicho hasta aquí? Desde mi humilde perspectiva, me parece que las decisiones tomadas por las cúpulas dirigentes de los espacios citados están llevando a la pérdida de espacios, de poder, de representación y, en definitiva, pone a sus propias expresiones en riesgo de desaparición.
En el caso de la CC, si bien los que se fueron son los ocho diputados díscolos, lo cierto –a mi entender- es que Carrió no ha querido ni sabido contener a estos actores. Por supuesto que se puede alegar la mezquindad de Macaluse y demás, pero me parece que Carrió no puso ni el más mínimo empeño en conceder “incentivos selectivos” a este grupo que la acompaña desde hace ya varios años, que fueron –y son aun- líderes de la estructura partidaria que ella misma creó y a quienes les impuso de manera absolutamente inconsulta un jefe de bloque, candidatos presidenciales, vínculos políticos, etcétera. La CC debería haber sido la segunda fuerza y, a mi gusto, no hubiese estado mal. Más allá de las críticas que pueda tener, mil veces prefiero a un miembro de la CC en el Consejo de la Magistratura que a Juanjo Álvarez o alguna otra joyita duhaldista.
Y lo de la UCR me parece peor aun. Es necesario remarcar un hecho, para nada menor: los radicales que acompañaron a Kirchner en la última elección son, vaya casualidad, casi todos los gobernadores que tiene el radicalismo. Muy bien, Morales controla el aparato partidario. Fantástico, alta herramienta política. ¿Qué le queda a Morales si se le van los gobernadores? Un sello, una bonita cáscara... ah, y la interna, su deporte preferido, su razón de existir, como diría mi amigo Tarumba.
Me parece que esas decisiones van a contramano de los vientos políticos que soplan hoy en día. El sistema político está totalmente fragmentado, las antiguas estructuras entran en crisis, las identidades políticas se diluyen, los liderazgos personalista-mediáticos están en pleno auge, la gobernabilidad de los distritos locales está en gran medida supeditada a los fondos que baja el Gobierno nacional, la apatía por la cosa pública alcanza niveles grotescos.
En este contexto, me parece que lo más sano sería tratar de preservar las unidades y tolerar las diferencias. Creo que Carrió debería haber hecho todo lo posible para contener a los ocho díscolos y alcanzar la primer minoría de la Cámara. Creo que Morales debería haber permitido la libertad de acción para los distritos en que se jugaban gobernaciones. Y por eso mismo creo acertada la resolución del ARI de la provincia de Buenos Aires de no pedir sanciones contra los miembros que no han acatado la decisión de la conducción, algo que Morales y Giustiniani deberían imitar.Me parece que decisiones como las citadas vacían las estructuras partidarias, dinamitan todo intento de construcción política y, además, regala espacios de poder que podrían haber alcanzado en buena ley. Por supuesto, Mauri, Juanjo y Edu, agradecidos.

lunes 26 de noviembre de 2007

El sarcasmo de Fontevecchia

En la edición de Perfil del sábado, una nota de Fontevecchia es acompañada de la fotografía de Cristina que acompañamos más abajo.
El epígrafe de la foto es el siguiente: "A cara lavada, Cristina Kirchner en Calafate hace dos semanas; la foto que se convirtió en un hit de Internet, comparable a los de YouTube, muestra que también es bonita sin maquillaje".
Frente a semejante ironía, Woody Allen parece un nene de pecho...

miércoles 21 de noviembre de 2007

El Occidente contempla el inexorable y firme avance de la igualdad de género frente a la misoginia troglodita




Por supuesto, la industria de la publicidad se rinde ante esta irreversible tendencia...

martes 20 de noviembre de 2007

El liderazgo de Carrió o Los que no fueron a Siberia


“Muy cruel. Muy cruel”, comentó mi estimado amigo A. al post anterior, de tono intencionalmente socarrón.
En el día de ayer se formalizó la ruptura de la Coalición Cívica liderada por Elisa Carrió. Un grupo de ocho diputados, encabezados por Eduardo Macaluse –actual presidente del bloque de diputados nacionales del ARI-, manifestaron su oposición al rumbo ideológico adoptado por la CC, que según ellos habría virado hacia la derecha en el último tiempo; muestra de ello sería no sólo la incorporación o el diálogo con figuras como Patricia Bullrich o Ricardo López Murphy, sino también la creación del Grupo de Acción Política para la defensa de los intereses de sectores ligados al agro.
No pretendo juzgar aquí la decisión del grupo rebelde, que se dice defensor de Carrió pero también de las ideas originales del ARI (¿“carriotismo sin Carrió”?). Diré solamente que parece interesante el argumento de los defensores de Lilita cuando acusan a los díscolos de hablar recién ahora pero no mientras integraron las listas de la CC, que les permitió renovar o acceder a sus bancas. En fin, no es lo que ahora nos importa.
La cuestión que quisiera tratar aquí es si hubo o no, del lado de la conducción de la CC, motivos como para dar lugar a una ruptura. Mi opinión es que definitivamente sí los hubo.
Dejaré de lado la cuestión ideológica, aunque –obviamente- comparto con Macaluse y Cia. que el discurso de Carrió viró hacia la derecha. Pero me parece que desde el propio armado político de la chaqueña hay situaciones que promueven (y promoverán) el cisma.
Por más que se queje de las prácticas de la vieja política y se desgañite en pos de la refundación moral de la República, al momento de trabajar en armados políticos Carrió es definitivamente autoritaria. La “dedocracia” imperó en el ARI y ahora en la CC, igual –o peor- que en otros partidos, y su política de alianzas es agresiva y excluyente (muchas veces el Partido Socialista ha intentado formar una alianza con el ARI, pero su respuesta siempre fue que aceptaban de muy buen grado que se acompañaran sus candidaturas, pero que no se negociaba ningún lugar en las listas).
Ahora bien, cuando esas prácticas se trasladan del ARI a la CC y Carrió incorpora nuevos dirigentes extrapartidarios que coloca a su lado, es lógico esperar turbulencias.
Es imprescindible decir aquí que todo esto se ve exacerbado por el carácter teológico-mesiánico del liderazgo de Carrió. En primer lugar hay que mencionar cómo se da la formación de la Coalición Cívica: Carrió, fundadora del partido ARI, renuncia a tal fuerza para poder construir esa gran coalición cuyo cemento de contacto es la moral republicana. Es decir, renuncia al ARI porque para comandar el proyecto de la CC necesita estar por arriba de todo particularismo, más allá de los partidos, trascendiendo las diferencias. Por encima del resto, como una madre por sobre sus hijos. O como un pastor por sobre sus ovejas. O como Dios por sobre sus fieles.
Y entonces, como Jesús, recluta a sus discípulos, que serán su círculo íntimo, las personas de mayor confianza y a quienes, en consecuencia, buscará ubicar en los lugares más visibles del armado político (porque no nos olvidemos que todo esto se trata de política, de lucha por el poder). Pero al momento de convocar deja de lado su antigua filiación partidaria y se rodea de nuevos actores que, además, profesan ideologías que eran consideradas extrañas hasta hace no muy poco.
Y entonces volvemos a la dedocracia. Del Sel y Prat Gay, presidenciables; Adrián Pérez, presidente del bloque de diputados; Bullrich (Bullrich...) cabeza de la estructura (si es dable hablar de estructura) de la CC. Todo de la manera más incosulta (claro, fue el mismo procedimiento el que incluyó a Macaluse en la lista de diputados, pero eso es otra discusión).
En definitiva, el método de construcción y acumulación política de Carrió pareciera destinado a conducir a sucesivas rupturas como la que acaba de ocurrir. El Contrato Moral bien puede ser un fantástico “incentivo colectivo”, pero también es necesario distribuir “incentivos selectivos”; en esto Carrió suele ser inequitativa. El manejo discrecional del rumbo político de su fuerza y su liderazgo mesiánico, me parece, van a atentar contra todo intento de armar e institucionalizar una fuerza política que le permita disputar el poder real del país a largo plazo.Así que, Agus, quizá haya sido cruel el post. Pero no por ello menos justificado, siempre desde mi humilde perspectiva.


pd: Dejo aquí el link a una breve nota de opinión sobre el tema de Jorge Mayer, Director de la Carrera de Ciencia Política de la UBA, cuyo análisis comparto.

lunes 19 de noviembre de 2007

Carrió cambia Punta del Este por Siberia


viernes 16 de noviembre de 2007

Scioli mancum est, non eunucum


Scioli reveló que el accidente que le ocasionó la pérdida del brazo en una competencia de motonáutica fue una bisagra en su vida y que lo superó con dedicación y apoyo espiritual.

Pero del tono serio al humor hubo sólo una ráfaga. "Me divierte que hagan bromas con mi brazo", dijo, y sorprendió con el primer chiste: "El que más me gusta es el que dice que ahora el río Paraná tiene otro brazo, pero yo siempre recuerdo cuando el día del accidente les decía a los médicos que dejaran de buscar el brazo y que me salvaran la vida". Hubo otro más subido de tono: "Cuando hablo con Karina, mi mujer, le digo 'menos mal que perdí el brazo y no otra cosa'".


jueves 15 de noviembre de 2007

Capricho comercial ambulante


Ayer me tomé el tren en Retiro con rumbo a la estación Belgrano. Eran cerca de las 14, estaba fresco pero bastante lindo y la travesía me trajo muchos recuerdos de los dos meses que viví en Vicente López a mediados de este año, época en la cual dicho ramal era parte de mi vida cotidiana. Así que estaba de buen humor.
No había pasado mucho rato desde que empezó el viaje cuando un vendedor ambulante ciego se paró en el medio del vagón a ofrecer un producto. Su speach comenzó así: “Bueno muy bien, damas y caballeros, vean qué bonito este artículo...”. En el acto caí en la cuenta de que el señor no-vidente nos llamaba a “ver” lo “bonito” que era su producto, justo dos cosas que él no podía hacer. “Un caníbal desdentado enseñando a masticar”, dirían Los Redondos.
Me pareció una escena digna de un sano y fino humor negro. Es más, no sé si no hubo algo de intencionalidad de su parte. La cosa es que me pareció bastante gracioso y pensé en hacer un post al respecto, pero después razoné que a mucha gente no le cae muy bien el humor negro y que ya bastantes problemas me trae mi pedantería involuntaria y mi verborragia imprudente como para seguir echando leña al fuego.
Sin embargo me quedé pensando en la cuestión de los vendedores ambulantes y, ahí solito, empecé a repasar anécdotas sobre vendedores ambulantes, como el tipo ese que arranca siempre diciendo “Buenos días damas y caballeros, o por qué no, clientes”. Para quienes no me conozcan, cuento que el tren formó parte de mi vida casi cotidiana desde que tengo unos 8 o 9 años y que, entre los 15 y los 22, directamente fue un amigo, un padre, una biblioteca y una extremidad inferior, alcanzando niveles de simbiosis que por momentos –muchos- rozaron lo insalubre. Toda la carrera universitaria la hice viviendo en Castelar, estudiando en Caballilto y trabajando en Merlo (el mapa del principio es para que se ubiquen), así que durante todos esos años pasé algo así como 3 horas por día en el tren. Así que me tomo el atrevimiento de decir que conozco a todos los vendedores ambulantes del Sarmiento y, por ende, tenía una cantidad importante de historias para recordar.
Pero entonces, ahí mismo, me acordé de que hace unos 15 días vi algo que no había visto nunca antes.
Estábamos yendo con Flor para mi casa materna y sube un vendedor a ofrecer una linterna. Era una linterna chiquita, de mano, común y corriente, pero el tipo la presentó como si fuera el Faro de Alejandría. Al principio no despertó mucho interés, hasta que alguien compró una y disparó el “efecto contagio”. Es sabido que en esta actividad es fundamental que haya una o dos personas que compren el producto, ya que eso motiva a otros a comprar. Eso es lo que explica el aparentemente ridículo comportamiento que tiene todo vendedor ambulante que se precie de tal, consistente en –apenas terminado el discurso inaugural de la venta- levantar el brazo, mirar hacia el fondo del vagón, extender el dedo incide en dirección al cielo y decir como si le estuviera hablando a alguien: “Sí, cómo no, ya le doy”, “un segundo y ya estoy con usted”, “Sí, claro, cómo no” o algo por el estilo.
Cuestión es que gracias al citado efecto, una segunda y luego una tercer persona solicita la tan elogiada linterna. Pero este último con una particularidad: le pide la linterna en color rojo (había varios colores). El vendedor busca una roja y se la entrega. Entonces la persona del asiento de atrás también pide la linterna, pero en color azul, y pasa lo que no podía pasar: la última azul se la había vendido al segundo tipo que compró.
Permítanme recalcar la situación: el tipo vendía una linterna, un producto que sólo sirve cuando no hay luz, es decir... cuando no se ven los colores!!!
La cosa es que cuando el cliente pide azul y el vendedor constata que ya no tiene, le propone darle alguna que no sea azul, a lo cual el potencial comprador se niega. Ya para esa altura la cara del tipo claramente mostraba una mezcla de sorpresa, con indignación, y con ganas de preguntarle para qué mierda la quería en azul.
Pero bueno, como el cliente siempre tiene la razón, fue al tipo al que tenía la linterna azul para pedirle por favor que se la cambiara. Obviamente, el vendedor –y yo, y flor, y todos los que seguíamos la escena- supuso que no podía haber otra persona en el mundo interesada en el color de una linterna comprada en el tren. Sin embargo, como dice la mamá de Forrest, “la vida es una caja de bombones, nunca sabes el que te va a tocar”. Y cuando el vendedor en cuestión le fue a pedir al poseedor de tan preciado bien si se la podía cambiar, éste le dijo que NO, que quería la azul!!!
El vendedor no podía dar crédito de lo que estaba pasando y ya estaba empezando a sentir una urticaria nerviosa, como el amigo de Ben Stiller en Loco por Mary. Así que, al borde de un ataque de nervios, les empezó a pedir a ambos por favor (y, de paso, explicándoles que la linterna funcionaba igual a pesar de la diferencia cromática) que cedieran en su innegable derecho de exigir un color determinado. “Sabés qué pasa? Es que no me quiero perder la venta”, decía mientras miraba al resto de los pasajeros buscando comprensión y tratando de desahogar las ganas que tenía de aplicarle un cachetazo en la nuca al encaprichado comprador.
Finalmente, el tipo que originalmente tenía la azul aceptó cambiar, pero con una cara de culo que le duró más de 4 estaciones. Y el vendedor se secó el sudor, con la misma expresión que tendría un director técnico cuando su equipo se acaba de salvar del descenso por un gol en el último segundo.Como diría el Bambino, una cossssa de locosss.

miércoles 14 de noviembre de 2007

O' Donnell, Notable


De cara a las elecciones generales de marzo próximo, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) convocó a un "Comité de Notables" para que colaboren y supervisen el diseño del programa de gobierno que propondrán a la sociedad española. Dicho comité, integrado entre otros por 3 premios nobel (uno de ellos Joseph Stiglitz), cuenta en sus filas con un miembro argentino: Guillermo O' Donnell.

O' Donnell es posiblemente el politólogo argentino con mayor reconocimiento a nivel mundial y actualmente se desempeña como docente en las universidades de Oxford y Notre Dame. El año pasado obtuvo el premio a la trayectoria que otorga la Asociación Internacional de Ciencia Política (IPSA, por sus silgas en inglés). Sus primeros estudios que alcanzaron trascendencia internacional estuvieron dedicados a los gobiernos burocrático-autoritarios en América Latina, para luego especializarse en los procesos de transición democrática en la región, volviéndose un referente obligatorio en la materia. También ha trabajado la cuestión de la consolidación de la democracia, el clientelismo y el estado de derecho, entre otras.

He tenido la suerte de conocer sus textos en la facultad. Personalmente, son pocos los autores contemporáneos que me hayan resultado tan brillantes. Tanto sus trabajos teóricos como sus estudios de caso o de procesos políticos me parecen de una enorme profundidad y su lectura me ha sido siempre un aporte esclarecedor. En particular (y dejando de lado el trabajo sobre el autoritarismo), recomiendo fervientemente dos artículos: "Apuntes para una teoría del Estado" y "Otra institucionalización". Lamentablemente no los encuentro en internet, así que dejo acá el vínculo a otro artículo, que no leí pero que pude encontrar.

Desde este humilde lugar, quería expresar mis felicitaciones, mi orgullo y mi reconocimiento para Guillermo O' Donnell.

martes 13 de noviembre de 2007

Con hambre y sed de justicia


Policía, sindicatos, trabajadores


En el día de ayer, una movilización sindical derivó en una batalla campal contra la policía frente a la Legislatura porteña.
Los sindicalistas, representantes de sectores del transporte (taxistas, camioneros, etc.) fueron al recinto a manifestarse en contra de un proyecto impulsado por los legisladores que busca establecer un sistema de “scoring” o puntaje para los conductores. Básicamente, consiste en que cuando una persona obtenga la licencia de conducir recibirá una cantidad de puntos, que irá perdiendo a medida que cometa faltas “graves” (ej., cruzar un semáforo en rojo) o “muy graves” (conducir borracho o drogado). Cuando pierda todos los puntos perderá su licencia por un período determinado y deberá abonar una multa. Si luego de la suspensión vuelve a perder los puntos, se aplican las mismas sanciones pero en mayores proporciones.
La oposición de los trabajadores del transporte se basa en que, según ellos, muchas veces no están en condiciones de cumplir a rajatabla con ciertas normas; por ejemplo, ante la falta de lugares para estacionar, muchas veces es imposible para taxistas, colectiveros o recolectores de residuos no detenerse en doble fila o en lugares no autorizados. Por eso, para los sindicalistas, el proyecto no resolvería el problema de los accidentes de tráfico y sólo ayudaría a dejar sin trabajo a muchas personas.
El problema se inició cuando el grupo de dirigentes sindicales que había entrado al Palacio a negociar con los legisladores salió con la respuesta negativa de éstos y el dictamen favorable de la comisión. En ese momento (no sé exactamente cómo, tampoco me interesa demasiado) los sindicalistas comenzaron a enfrentarse con palos y piedras con la policía. El saldo fue más de treinta heridos, en su mayoría policías.
Luego de que la televisión mostrara cómo policías uniformados golpeaban salvajemente a personas que estaban inconscientes en el suelo, los sindicatos de trabajadores de trenes, subtes, colectivos (corta, media y larga distancia) y taxis convocaron a un paro total por 24 hs en repudio a la represión policial. Finalmente, hacia la noche, los sindicalistas negociaron con el Gobierno (Moyano se reunió con Kirchner) y con los legisladores (que prometieron dar marcha atrás con el proyecto) y el paro se levantó.
Hasta aquí, más o menos, el resumen de lo sucedido. Quisiera hacer ahora una serie de reflexiones.
Primero que nada, quisiera condenar con toda la fuerza de que soy capaz –desde este humilde lugar- la brutal represión policial. Y con esto no me refiero a la dispersión de la manifestación (no en este caso, al menos) sino a la saña, al salvajismo y a la brutalidad con que ciertos miembros de la Policía y la Gendarmería golpearon a militantes que ya habían sido reducidos. No puedo sino recordar una frase de Los Redondos: “tu perro, un perro cruel/ con la costumbre de no contentarse con los restos/ ovejero que descansa en manto negro...”.
En segundo lugar, hay algo que no entiendo. El paro se levantó. El paro había sido convocado para repudiar la represión y fue levantado luego de negociar con el gobierno y los legisladores. ¿Eh? Si el paro fue pensado en rechazo al exceso de las fuerzas de seguridad, entonces no se debería haber levantado. Y si el paro estuvo previsto en realidad para presionar para que no se sancione el proyecto, entonces no se debió haber invocado a las víctimas de la represión para anunciarlo. Podría calificarlo como “desprolijidad”, pero tengo la certeza de que pecaría por defecto.
Y finalmente una tercera cuestión, que no se relaciona directamente con lo anterior pero que me da vueltas en la cabeza desde hace algún tiempo.
Últimamente, en más de una ocasión me he encontrado en un dilema a la hora de tomar una postura frente a acciones o declaraciones de dirigentes sindicales.
Aparentemente, el modelo del “scoring” ha sido exitoso en muchos países y ha contribuido a hacer descender las tasas de accidentes de tránsito. Los sindicatos se oponen y sus argumentos deben ser –por lo menos- escuchados. Es muy cierto que multar a los colectiveros por cruzar semáforos en rojo es inútil si además no se hace nada para que las empresas no los obliguen a cumplir tiempos imposibles. Pero, ¿es sólo eso lo que subyace a la posición de los sindicatos? ¿No existe el interés de conservar ciertos privilegios peligrosísimos?
Esta semana hubo algún intercambio entre las futuras gestiones de la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad homónima. Scioli dijo que los porteños deberían pagar una tasa extra por tirar su basura en terrenos de la provincia; desde el macrismo contestaron que entonces los bonaerenses deberían pagar por usufructuar escuelas y hospitales porteños. En medio del cruce, el sindicato de camioneros (que responde a Hugo Moyano) amenazó con un paro de recolección de residuos en la Capital si no se avanzaba en el proyecto de las tasas adicionales. Me pregunto: la amenaza del paro, ¿responde a la defensa de los intereses de los trabajadores? ¿O es una utilización política (en el mal sentido) de la estructura sindical para condicionar el futuro gobierno de Macri?
Y por último, lo que realmente me desborda. Moyano dice que va a apoyar a Cristina, pero con condiciones. Que no va a aceptar que el anunciado Pacto Social implique un congelamiento de salarios y que se va a seguir peleando por nuevos aumentos. Y mientras tanto (y mientras la pelea entre Alberto y Julio se cuela en la CGT) un dirigente sindical moyanista dice que el verdadero poder sindical está en el gremio del transporte.
Aquí el dilema se me hace prácticamente irresoluble. Instintivamente, casi por impulso, tiendo a coincidir por completo con que el Pacto Social no puede ser pensado como una excusa para controlar las luchas de los trabajadores. Sobre esto no tengo dudas. Ahora bien, si dentro de algunos meses Moyano convocara a paros y movilizaciones sobre este asunto, ¿cómo no pensar que en realidad se trata sólo de una jugada por retener el control y el poder de la estructura sindical? ¿Cómo definirse en la tensión entre apoyar reclamos sindicales y contribuir a sostener estructuras burocráticas, recalcitrantes y que han sido cómplice de los peores saqueos a los trabajadores?
Sé que gran parte de todo lo dicho –especialmente lo último- son perogrulladas. O, en todo caso, interrogantes casi estériles. Si algún amigo lee esto (estuve pensando que dirigirme a “mis lectores” es un poco presumido todavía), mis disculpas por la falta de respuestas o de algo más inteligente para decir. Pero bueno, es lo que me pasa.

viernes 9 de noviembre de 2007

Spinetta o el límite de las categorías


El miércoles fuimos con Flor a ver a Spinetta. El recital era en La Trastienda, un lugar que es casi perfecto para este tipo de conciertos: chiquito, estás cerca, ves bárbaro, estás sentado tomando un vino y, fundamentalmente, el sonido es excelente. No podía salir mal.
A las 21.15 arrancó el show (estaba anunciado a las 21). Ya el primer tema y el Finca El Portillo cabernet confirmaron nuestros mejores augurios. Amén del Flaco, los músicos que lo acompañaron eran realmente buenos (o eso es lo que pude concluir sobre la base de mis primitivos conocimientos de música), así que todo era a pedir de boca.
Combinó temas nuevos con algunos clásicos. Sonó “Seguir viviendo si tu amor”, derrochando magia y belleza. En un momento anunció que iba a tocar un tema de Fito Páez. “Por dos motivos: el primero es que lo admiramos mucho. El segundo, es que así tocamos un tema de rock nacional que no sea mío”. Groso.
Cuando promediaba el recital pasó algo increíble, que no imaginé que podía pasar: se cortó la luz. En el acto quedamos iluminados sólo por las luces de emergencia y la gente empezó a aplaudir, en una mezcla de sorpresa, nervios y manifestación de apoyo. Y entonces la desgracia dio lugar al milagro: cuando la gente dejó de aplaudir pudimos notar que el Flaco seguía tocando su guitarra electroacústica (que ahora era sólo acústica) y que seguía cantando. Así, lo que podría haber sido una flor de cagada devino en un momento de intimidad maravilloso, único. Un regalo invalorable.
La luz volvió al ratito, apenas escasos minutos después. El recital siguió y predominó un estilo bien rocker, mucha batería y una guitarra eléctrica poderosa. De hecho, escuchamos una versión de “Ana no duerme” bastante diferente de la original y con una distorsión que hacía vibrar las paredes. Mucho pero mucho power.
A esa altura, había confirmado una y mil veces que Spinetta es un genio. Entonces, cuando ya no había espacio para la sorpresa, en el lapso de silencio que separa un tema de otro, un fan gritó: “Gracias por el rock!!!”. Y el flaco se dio vuelta, agarró el micrófono y dijo medio de costado: “Rocanrol, nennne”, imitando a Pomelo, el personaje de Diego Capusotto en “Peter Capusotto y sus videos”. Después, la obviedad: el público se vino abajo en carcajadas y el Flaco demostró que todas las categorías le quedan chicas: un fenómeno, un groso, un genio. Y más.
PD: Como estoy en el trabajo y acá está bloqueado youtube, no puedo adjuntar el link a los videos de Pomelo. Pero los invito enfáticamente a que busquen en youtube los videos de Pomelo y asimismo los de Luis Almirante Brown (otro sketch de Peter Capusotto), así se imaginan al Flaco en su performance.

viernes 2 de noviembre de 2007

The aparat is not enough


Más abajo pueden ver un post sobre las elecciones en El Calafate, provincia de Santa Cruz. En realidad el motivo de la entrada no fue la elección en sí sino una foto, en donde quedaba más que evidenciado el hecho de que el intendente local había puesto todo el aparato a jugar a favor de la elección de su delfín, Julián Osorio. Un acoplado contra un fitito, nada que objetar. El Chango también había comentado que en su viaje al Calafate no había ni un sólo poste de luz sin carteles de Julián. Los vecinos con los que charlamos daban por sentado que ganaba Julián y esa fue la impresión que nos trajimos.

Y sin embargo, la política da sorpresas. Hoy leo en La Nación que Julián perdió la elección en manos de Belloni, el candidato del fitito, por 221 votos. O ninguna sorpresa: la política es el arte de lo posible. Y otra certeza: no sólo de aparatos vive el candidato.

The aparat is not enough.

jueves 1 de noviembre de 2007

Teatro - Muerte de un viajante


Anoche fuimos con Flor a ver "Muerte de un viajante", de Arthur Miller, protagonizada por Alfredo Alcón y Diego Peretti.

La obra me pareció excelente. La historia es fuerte pero hermosa, las actuaciones son soberbias, la escenografía es bonita y adecuada en su simpleza. Desde ya, este breve post no pretende ser una pieza de crítica teatral; quienes me conozcan pueden dar cuenta de que sé de teatro tanto como de la flora y fauna de Moldavia. Pero la obra me gustó muchísimo, me impactó, me emocionó (¿debo decir acá que hacia el final se me cayeron varias lágrimas?) y sólo estará 4 semanas más en cartel, por eso quería recomendarla para quienes quieran y puedan ir. Nosotros estabamos con ganas de ir desde hacía rato y siempre lo dejábamos para más adelante, hasta que nos decidimos. Y menos mal que lo hicimos.

Por eso, si alguno de los lectores del blog está dudando en ir, decídanse, vale la pena. Les dejo aquí el link a la página del teatro para ver horarios, precios, etc.
Saludos.