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lunes, 17 de marzo de 2008

La muerte de la política o Del Pacto Inicuo - Segunda Parte


Pese a que pueda ser medio aburrido, copio a continuación una nota periodística que publica hoy Crítica. Creo que tiene mucha relación con la Parte I del post, mención a Ciudad de Dios incluida.


Las pibas narcos

“Gardel, barrio de viudas y huérfanos”, se lee en una pared blanca. Es a modo de epitafio, por la ausencia de los caídos en tiroteos y de los confinados en las cárceles. A primera vista, al mediodía, el paisaje de casas bajas y calles de tierra se hace familiar: una mujer va a hacer las compras con el changuito, un nene vuelve del jardín con un delantal verde manchado con témpera, un hombre lustra una cupé Torino negra al lado de una parrilla en la que humean los chorizos. En esa manzana hay más imágenes de la Virgen María que del Gauchito Gil.

Todo en calma hasta que la mansedumbre presunta se quiebra. De pronto dos banditas de chicos comienzan a insultarse de una esquina a la otra.

–Puta, te espero debajo del puente a ver si tenés aguante –amenaza un grandote.

Del otro lado, una adolescente se lleva la mano a la cintura, saca un revólver, dispara al aire.

–Rajá de acá, gato, o te dejo como un colador –le dice, con el arma humeante en la mano.

El sonido del tiro, seco como el de un petardo, no alcanza a asustar a un chiquito de dos años que empuja un triciclo sobre un montículo de tierra. La chica, de 15 años, es una de las jóvenes “pistoleras” de una de las tres bandas de la zona. De esas tres bandas, dos están lideradas por mujeres. La tercera contrata chicas adolescentes para defender a un jefe traficante. En total, son unas treinta mujeres en el primer plano de una narcobatalla barrial.

El barrio Carlos Gardel, al que muchos de sus habitantes llaman villa, es un conglomerado de monoblocks descascarados y casas de material con más de 15 mil habitantes. Comenzó a construirse en 1968 como un conjunto de viviendas transitorias, detrás del Hospital Posadas, en la localidad bonaerense de El Palomar, partido de Morón, a unos 25 kilómetros del Obelisco. Por una vez los vecinos del barrio coinciden en algo con las fuentes judiciales y policiales que investigan una disputa entre bandas que lleva dos años: en la Gardel se pelea por la droga, pero también por el honor, un viejo rencor, una deuda impaga o una traición. En dos años –contabilizan en los juzgados de la zona– hubo ocho crímenes.

Lo que diferencia a este territorio de otras zonas calientes del conurbano bonaerense es que dos de las bandas son dirigidas por mujeres calificadas como “pistoleras”. Una de ellas es Gladys Silveira, alias La Negra Nipora. Ella ocupa el lugar de su esposo y sus dos hijos, asesinados en emboscadas. La otra es La Claudia, una jefa narco –según los investigadores– que maneja un grupo de chicas que vende droga con sus bebés en brazos, en el monoblock ocho, debajo de un graffiti que dice “Se venden caramelos”. Así lo registró una filmación a la que tuvo acceso este diario y que en pocos días estará en poder de la Justicia Federal de Morón.


UNIDAS O DOMINADAS.

El único grupo manejado por un hombre, alias Mono Tití, reclutó un ejército de chicas adolescentes que juegan a ser pistoleras. “No vamos de caño a afanar, pero tenemos que defendernos. Acá un arma se consigue fácil”, dice Peluquita, de 16 años, que se enroló en la banda del Mono Tití hace cinco meses. En ese grupo habría –dicen los investigadores– unas diez chicas, mientras que la banda de La Claudia habría reclutado a otras quince mujeres. “Hay pibas menores embarazadas que andan armadas. Pero los más peligrosos son los chicos”, dice una fuente judicial. En el grupo que sigue a Nipora también predominan las chicas.

Fiel pupila de Tití, la chica del tiro al aire tiene 15 años y pide, casi con timidez, que la llamen Pequitas. El grandote que la humilló en la esquina y la obligó a desenfundar no se prendió en el tiroteo. “Arrugó porque estaba en zona enemiga, o capaz porque no quería lastimar a una linda mujer”, dice Pequitas. En uno de los bolsillos de sus jeans guarda una pistola calibre 22. “Si esa bala se te mete en el cuerpo te lo recorre como un flipper”, describe, con precisión de cirujano. Es morocha de pelo largo y brilloso, flaca, alta y se pinta los labios color rojo furioso. Usa un anillo plateado en el dedo con el que aprieta el gatillo y tiene puesta una musculosa rosa con la leyenda sexy girl en dorado. “Don, lo que vio recién no fue un tiroteo, fue una guitarreada; yo nunca maté a nadie, pero hay que defenderse”, le dice al cronista que recorrió el barrio el jueves por la tarde y el sábado por la madrugada. A Pequitas y a La Rubia, de 16 años, les gusta fotografiarse con armas. No son las únicas: a otros chicos del barrio les da por posar en fotologs con ametralladoras, armas largas, pistolas automáticas, al estilo de los protagonistas de la película Ciudad de Dios. La Justicia Civil de Morón intervino para sacar de la web esas imágenes. “Fue una travesura”, abrevian los pibes.


CERCANO OESTE.

“Las mujeres ganaron espacio por la ausencia de sus esposos, muertos a balazos o detenidos”, cuenta un vecino nacido y criado en la Gardel.–En mi territorio estamos todos enfierrados, hasta las pibas.

El que ahora le habla al cronista exige que ni su nombre ni el de la banda sean publicados. No da para contradecirlo: está armado y enumera los calibres de sus armas con el dulce entusiasmo de un niño cantor de Lotería Nacional: “22, 32, 38, 44, 45, 48”. Entre risas, pide que lo llamen Mono Tití, por el monito robado hace una semana del zoológico de La Plata. Por su casa –living, dos habitaciones, un patio– van y vienen chicas jóvenes, entre ellas Pequitas, hombres tatuados y un nene de tres años con una mamadera. Tití se jacta de mantener en su casa una política de puertas abiertas –sólo cortinas de plástico– las 24 horas. “Tengo derecho a vivir tranquilo. El día que vengan a matarme, antes tendrán que liquidar a mis soldados”, dice, incluyendo a las pibas. Y no desvía nunca la mirada de la puerta. Afuera se juega a las cartas alrededor de una mesa. Están armados. A pocas cuadras del lugar, el 5 de abril de 2006, balearon a dos policías de civil que investigaban la venta de drogas, y el 27 de octubre de 2007, por orden del fiscal Alejandro Jons, la Policía secuestró armas y detuvo a cinco personas.

“Varias veces cagué a tiros a los policías. Pero a mí también me entran las balas; soy de carne y hueso”, dice el Mono Tití mientras se levanta la remera y muestra siete cicatrices. “Son balas policiales y rivales, facazos tumberos. En siete años me bajaron a ocho de mi banda. Yo zafé por los amuletos de la suerte”, jura. Ahí es cuando señala unos gatitos de porcelana, puestos sobre una repisa de madera. Al lado, una imagen de la Virgen de Luján.

–Las mujeres se van de boca. Son las que empiezan los quilombos, pero por ahora no queremos que en esta guerra haya muertos –dice Tití, serio. Y agrega: “Las pibas se están fogueando por si el día de mañana me pasa algo”.

–El Mono no es machista. En la banda no sólo hay mujeres morochas, rubias, gordas o flacas; también hay maricones –lo interrumpe su esposa. Justo en ese momento, una travesti con el pelo enrulado entra en la casa a buscar un arma.Las chicas del Mono Tití no mandan; sólo obedecen. “Es sólo cuestión de tiempo”, pronostica Pequitas mientras fuma un cigarrillo con el ceño fruncido. “Si el Mono vuelve a caer en cana o lo matan, tendremos que tomar el poder”, agrega. La frase suena a juramento: el día que sean viudas estarán preparadas para mandar.

viernes, 26 de octubre de 2007

Elecciones 2007 - Gracias por la magia


En un contexto de marcada apatía electoral, de crisis de representación y donde la bronca generalizada hacia las clases dirigentes todavía se muestra patente, es comprensible que la inminencia de los comicios genere cierto malestar en la población.
Por eso, desde este humilde espacio, queremos hacer llegar nuestro profundo reconocimiento y agradecimiento para el prócer Jorge Alberto Agüero, quien se tomó el trabajo de montar todo un aparato electoral con el único, noble y admirable objetivo de regalarnos una sonrisa, en estos días donde más de uno se siente humillado por la casta política.
Que este inteligente y profundo ciudadano haya decidido convidarnos con su sano humor negro es maravilloso y da muestras del corazón de oro que tiene este muchacho, que sin dudas ya debería ser considerado nuestro Tereso de Calcuta (ojo, tereso no es peyorativo, eh...).
Gracias por la magia, Jorgito!!!

PD: increíble, no? Por si todavía se quieren reir un rato más de este simpático monito, les copio un fragmento de una entrevista. Al lado suyo, Blumberg parece la síntesis perfecta entre Martin Luther King, Simon Wiesenthal y Pablo Neruda.

- ¿Por qué aparece haciendo apología del uso de armas? - No, no es así. Nuestra propuesta es elaborar una ley que legalice la portación de armas, de calibres, y los grupos de autodefensa armada. Hoy el que tiene arma es un delincuente, no puede tenerla y si lo encuentran, lo meten en cana. - No si la tiene registrada... - Pero si la registras, hay una serie de cuestiones... pero eso es la tenencia y nosotros derogar la tenencia para que las armas puedan ser portadas. La tenencia te obliga a tenerla en tu casa y desarmada. El objetivo de portarle es preventivo. - ¿Preventivo? - Sí, es necesaria la portación para que la gente pueda decidir y anticiparle a los narcos que en este barrio no se mata más a nadie. Es así de sencillo, pero hay que darle un marco legal, porque yo estoy a favor de la paz social y no a favor de alterarla. - Pero lo suyo es un contrasentido porque mientras el Estado puso en marcha un plan para desarmar a la población usted propone que vuelva a armarse. - Pero claro, lo mío va en sentido contrario de los narcos, del Estado narcotraficante, que ha sacado este plan para favorecer el negocio.
- ¿No cree que es peligroso, como mensaje, posar con un arma en la mano y recrear una mirada de justiciero? - Para los narcotraficantes es peligroso, claro que es peligroso.
¿Y por qué lo de Mesías? - Porque yo me vengo a enfrentar con el narcotráfico. Acá es el narcotráfico o es Agüero.

jueves, 25 de octubre de 2007

Elecciones 2007 - Indignante

Siendo que este blog se inaugura a pocos días de las elecciones generales, me siento en la obligación de hacer algún comentario al respecto. Mucho se ha dicho y se dice sobre el tema, así que le dedicaré unas palabras a un hecho bien particular.

Propongo -a modo de introducción- un pequeño ejercicio imaginativo. Supongamos que una persona ha sido acusada de reiteradas violaciones. Supongamos que la justicia no lo condenó, pero que existen varias causas en curso y que existen sospechas muy fuertes de que el sujeto en cuestión efectivamente violó numerosas mujeres. Y supongamos finalmente que el individuo se lanza a la arena política y, en plena campaña, lanza un slogan contra sus adversarios que dice: "Metamosle el cambio por la fuerza", "Hagamoslo aunque no les guste", "Demosle donde más les duele" o algo así. ¿No resultaría sumamente violento? ¿No sería una provocación?

Esto es lo que sentí cuando vi el cartel publicitario del candidato a gobernador Luis Abelardo Patti, cuyo slogan es "Vote en defensa propia". Quizá si lo hubiese dicho algún otro, no sería tan grave. Pero que este sujeto, acusado de crímenes de lesa humanidad, de torturador, y que ha hecho de la "mano dura"el eje central de su campaña proponga votar "en defensa propia", me parece casi una apología del delito.

Porque no jodamos: las cosas no se dicen porque sí y semejante jueguito de palabras no puede ser inocente. Y menos viniendo de este individuo, que cree que la solución a la inseguridad pasa entre otras cosas por "militarizar la policía". Promover la defensa propia es casi como justificar -a mi entender- ciertas formas de justicia por mano propia, lo cual es intolerable. Por eso creo que jugar (aunque más no sea jugar) con la idea de la defensa propia es algo que atenta contra el estado de derecho y una provocación.

Realmente me parece indignante.