lunes, 17 de diciembre de 2007

Salto al vacío


Un gran amigo y compañero rescató una bonita frase de un teórico que hemos leído y trabajado juntos, lo cual me dio la posibilidad de utilizar y citar dicha frase hasta ubicarla en un posible top-ten de las quotes más usadas. La frase en cuestión es: “toda decisión es un salto al vacío”.
No vienen al caso las implicancias teórico-filosóficas de la afirmación ni tampoco sus orígenes. Sólo la tomaremos en su sentido más literal y cotidiano. Una decisión es un salto al vacío. En otras palabras, es un acto de arrojo, de valentía. Y por sobre todo: de resultado incierto. No sólo porque nunca podemos tener certeza de que estamos tomando la decisión correcta, en función de que somos absolutamente incapaces de ponderar la infinitud de decisiones posibles, sino también porque no nos es dable prever la totalidad de las consecuencias de nuestra decisión.
Tener esto en cuenta es bueno, por dos razones. En primer lugar, para saber que nunca hay un momento “perfecto” para tomar una decisión; tal perfección no existe. Hay que tomarla y punto, asumiendo el riesgo. Hace falta valor. Y en segundo lugar, para que si el tiempo nos demuestra que una decisión fue incorrecta, no caigamos en un pozo depresivo irreversible: toda decisión lleva la marca indeleble de un fracaso potencial, así como –dulce consuelo- la posibilidad de andar nuevos caminos.
El motivo de este largo preludio es obvio: darme ánimo. ¿Por qué decir todo esto si no me encontrara al borde del precipicio, a punto de tomar esa decisión que me lleve al vacío, al destino incierto, a la posibilidad de la colisión violenta? En fin: ánimo. Me decido. Salto.
Voy a apoyar el gobierno de Cristina.
No es un caso de SOC (Síndrome Oficialista Circunstancial). No es un impulso emocional, tampoco un acto de desesperación esperanzado.
Pero ojo, tampoco es un acto de fe. Ni siquiera un acuerdo cerrado, ni un reconocimiento pleno, ni una promesa de amor eterno. Menos todavía, un voto de confianza ideológico.
Pero tampoco –nunca- una claudicación.
No creo que el actual gobierno esté libre de pecados, de corruptos, de ladrones, de hijos de puta. No pienso que vaya a terminar de una vez y para siempre con las injusticias, con el hambre, con la desigualdad. No espero que vaya a construir una sociedad socialista como la que imagino.
Pero tampoco creo que alguna de las otras fuerzas políticas que actualmente compiten por el poder político estén libres de semejantes pecados. Tampoco creo que las expresiones marginales, que corren al gobierno por izquierda y que ya ni siquiera se proponen pelear por el poder, puedan estar libres de alguno de esos pecados. Y si lo están, creo que en cambios están preñados de una inmadurez política inconducente, destructiva, obtusa, caricaturesca. Rocanrolnnnnnn.
Ya no creo que un cambio total pueda ser instalado de un día para el otro. Menos que menos en la Argentina actual. Y ya no creo que sea todo lo mismo. Ya no quiero ser maniqueo, ni simplista, ni necio.
Hace un tiempo un amigo (con quien tengo más de una diferencia irreconciliable) me dijo: “tu pragmatismo me ilusiona”. El comentario fue en chiste, porque nació más bien como chicana, en épocas en las que yo todavía era bastante más pelotudo de lo que soy hoy (sí, todavía más cerrado, necio y pelotudo, créanme). En el momento lo tomé como un chiste y nada más. Hoy me reconozco más pragmático, y por momentos también me ilusiono un poco. No porque me haya olvidado de mis ideas, sino porque siento que he ganado en análisis, en perspectiva de construcción, casi casi, en futuro. Bien lo dijo María Elena Walsh: “no es lo mismo ser profundo que haberse venido abajo”.
Creo que todas las fuerzas de la oposición (todas las que en las últimas elecciones tuvieron una mínima visibilidad) se ubican claramente a la derecha del gobierno. Y creo que la oposición de izquierda no sólo se ha caído del mapa, sino que ya ni ganas me dan de votarlas, porque no les creo y, además, porque no podrían construir ni una pelota con plastilina.
Sé perfectamente que hay gente dentro del gobierno impresentable. Y sé que hay gente peor que impresentable. Igual que en las otras fuerzas. Pero me parece que hoy, dentro de ese enorme e infinitamente heterogéneo conjunto que representa la coalición gobernante, se abren muchos espacios para que participe gente que no sólo es más que potable, sino que son referentes históricos (políticos, intelectuales, culturales) del espacio en el que me reconozco. Veo que algunas áreas del gobierno empiezan a ser ocupadas por gente que hace cosas muy valiosas, cosas que antes hacían fuera de las estructuras de poder (en organizaciones civiles, universidades, etc). Veo que siguen muchos de los Barones del Conurbano, pero también compruebo que han caído varios (y sé de muy buena fuente, además, que esa era una promesa que se había hecho hace ya más de un año).
Veo las matoneadas de Moreno. Pero también veo que se apretó a las privatizadas, a las petroleras, a los hipermercados (grandes formadores de precios si los hay). Veo cómo se avanza sobre los intereses de algunas de las corporaciones que saquean sistemáticamente este país desde hace dos siglos, como la iglesia, el ejército y los rurales, mientras que el resto de la oposición (sí, especialmente vos, Lilita, que alguna vez fuiste quien me motivó a militar) se desgañita por recuperar el honor de los militares y bajar las retenciones.
Y finalmente veo que cada vez se mira más hacia América Latina, veo que se estrechan cada vez más los lazos con gobiernos que uno respeta y defiende (sí, especialmente los de Venezuela, Bolivia y Ecuador) y que se hacen cosas concretas y valiosas, como el Banco del Sur.
¿Que la lista de cosas malas es más larga y más fea? Ya sé. Lo tengo tan claro como el hecho de que esto no es el final, sino apenas un punto de partida. Y quizá ni sea eso. En ese caso, deberé reconocer que me equivoqué y volver a explorar nuevos caminos, para llegar al mismo lugar. Pero bueno, hoy lo veo así. Así que me decido.
Ya se verá qué me depara el vacío.

La clarividencia de Hobbes


El capítulo X del Leviatán, la obra más conocida de Thomas Hobbes, comienza diciendo: “El poder de un hombre (universalmente considerado) consiste en sus medios presentes para obtener algún bien manifiesto futuro. Puede ser original o instrumental”. Mientras que el poder “original” consiste en “la eminencia de las facultades del cuerpo o de la inteligencia”, el “instrumental” se adquiere mediante los anteriores y sirven como “medios o instrumentos para adquirir más” poder.
Luego de dichas definiciones, Hobbes detalla una larga serie de estos poderes instrumentales. El primero es obvio: la riqueza. Le siguen la reputación, los amigos (en tanto son muchos poderes funcionando como uno), la buena fortuna.
Se detalla entonces, a continuación, más elementos que son –o son síntoma de– poder. Reputación de poder es poder. Reputación de amor es poder (a los efectos del poder, ser temido o ser amado es la misma cosa). Éxito es poder. La afabilidad de los hombres que están en el poder es más poder. La reputación de prudencia es poder. Nobleza es poder. Elocuencia es poder. Las buenas maneras son poder.
Hasta aquí todo bien. Y a continuación, el párrafo que cautivó mi atención y detuvo mi lectura: “las ciencias constituyen un poder pequeño, porque no es eminente, y por tanto no es reconocido por todos. Ni está en todos, sino en unos pocos, y en ellos sólo en pocas cosas. En efecto, la ciencia es de tal naturaleza, que nadie puede comprenderla como tal, sino aquellos que en buena parte la han alcanzado”.

Ayer participé de una reunión provincial del Partido Socialista, la cual dedicó la mayor parte de su duración al análisis de la situación política del país y el rumbo que el partido debía adoptar. Si bien había dos posiciones más o menos definidas, se escucharon innumerables y variopintos argumentos a favor de una y otra, invocando estadísticas económicas, historia, dinámica de las instituciones estatales, políticas públicas, sistemas políticos y la crisis de representación.
Entonces, mientras escuchaba todo eso, pensaba: ¿para qué mierda me habré pasado tantos años estudiando algo de lo cual todo el mundo puede opinar? A nadie se le ocurrió decir: “A ver, dejemos que hable el pibe, que estudió ciencias políticas”, y lo bien que hicieron, porque mi análisis –dato más, dato menos- no podría haber aportado nada deslumbrante a lo que dijeron otros, e incluso –en sus momentos más oscuros- quizá no hubiera podido trascender las doctas opiniones de muchos conductores de taxi de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde ya, el comentario anterior tiene una cuota de chiste, no sólo no creo que haya estudiado al pedo sino que, si es cierto que todavía no puedo aportar demasiado a un análisis político de coyuntura, también se debe a que –pese al título de grado- mi proceso de formación apenas si es incipiente. Pero que tenía razón Hobbes, la tenía: comparada con otras formas de poder, la de las ciencias es bastante insignificante e impotente.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Pánico: Inminente aluvión de bolitas


A propósito del conflicto oriente-occidente que vive actualmente Bolivia, La Nación publica una nota titulada: “Temen un éxodo a la Argentina”. La misma alude al impacto en la región de la crisis boliviana que no hay duda se puede fácilmente analizar como un enfrentamiento entre ricos y pobres, entre blancos y morenos, entre descendientes de europeos y aborígenes. En fin, no interesa para mi fugaz comentario entrar en los fondos de estas -por demás relevantes- cuestiones. Me interesaba más bien centrarme en el modo de tratarlo por parte de este medio de prensa. Es decir, no hay que ser demasiado agudo para notar qué postura alienta este título más que sugerente, diría yo claramente explícito. Pero por si quedaba alguna duda transcribo a continuación el primer párrafo de la repugnante nota:
“El estado de virtual fractura en el que quedó ayer Bolivia podría traer otro efecto no deseado, además del severo agravamiento de la violencia en el país: el crecimiento de la emigración de bolivianos a destinos del exterior, entre los cuales figura la Argentina”.
…Una bonita manera de analizar la influencia económica y política que podría ejercer sobre nuestro país la fractura boliviana, muy profesional. Lo que sí debo reconocer con felicidad es la sinceridad, nada de esconderse detrás de la mentirosa neutralidad valorativa.


Aclaración: el presente post fue escrito por Flor, quien además de ser mi amor, mi cómplice y todo ("mi lujo", dirían Los Redondos), tiene una pluma deliciosa. Gracias, Flor.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Mala leche









Clarín, 5 de diciembre de 2007

jueves, 29 de noviembre de 2007

De ríos revueltos, pescadores y pescados


Según publican todos los medios esta semana, estaría casi cerrado un acuerdo entre diputados nacionales que responden a Macri, los hermanos Rodríguez Saa, Patti, López Murphy y De Narváez -muchos de los cuales, a su vez, pueden ser agrupados en la categoría de “(ex)duhaldistas”- para formar un gran interbloque en la Cámara Baja, lo cual les permitiría constituirse como la primer minoría del recinto. Por supuesto, más allá de las coincidencias ideológicas, que las hay, lo que mueve a estos actores a conglomerarse es la posibilidad de acceder a los cargos y puestos de trabajo que se le conceden a la segunda fuerza política, que van desde la vicepresidencia del cuerpo (y todos los asesores y administrativos que eso implica) hasta un asiento en el Consejo de la Magistratura.
Ahora bien, hasta hace muy poco nadie daba cuenta de este proyecto. ¿Qué fue lo que sucedió para que surgiera esta posibilidad? Nuestra hipótesis es que el factor que determinó la decisión de estos sectores por aunarse es la descomposición de las fuerzas que deberían haber accedido a esa posición según los resultados de las elecciones pasadas (y de las anteriores): la UCR o la Coalición Cívica.
En el caso de esta última, es sabida la situación: ocho legisladores –incluidos algunos que acaban de acceder a su banca en octubre- han decidido apartarse de la CC por disidencias supuestamente ideológicas, especialmente con su líder, Elisa Carrió. No nos detendremos a hablar al respecto, pero la cosa es que la decisión de estos diputados de no integrar el interbloque de la CC le privó a esta última de la posibilidad de constituirse como la primer minoría.
La situación de la UCR es diferente: hubo facciones del radicalismo que apoyaron la candidatura presidencial de Carrió (Stolbizer y cia.), de Kirchner (Cobos y cia.) y de Lavagna; esta última opción fue la que sancionó la estructura orgánica del partido. Pero en este caso se da una particularidad: las autoridades oficiales del radicalismo han instalado una cruzada contra los inorgánicos, que empezó con intervenciones a los distritos díscolos y sigue con intentos de expulsión de sus miembros (más precisamente, contra quienes fueron con Kirchner; hacia la gente de Stolbizer hay otro trato). Lo mismo sucedió hacia dentro del Partido Socialista: la conducción nacional, encabezada por el Senador Rubén Giustiniani, apoyó la candidatura de Carrió y está promoviendo la intervención de los distritos y la expulsión de quienes acompañaron la opción oficialista.
¿Qué se desprende de lo dicho hasta aquí? Desde mi humilde perspectiva, me parece que las decisiones tomadas por las cúpulas dirigentes de los espacios citados están llevando a la pérdida de espacios, de poder, de representación y, en definitiva, pone a sus propias expresiones en riesgo de desaparición.
En el caso de la CC, si bien los que se fueron son los ocho diputados díscolos, lo cierto –a mi entender- es que Carrió no ha querido ni sabido contener a estos actores. Por supuesto que se puede alegar la mezquindad de Macaluse y demás, pero me parece que Carrió no puso ni el más mínimo empeño en conceder “incentivos selectivos” a este grupo que la acompaña desde hace ya varios años, que fueron –y son aun- líderes de la estructura partidaria que ella misma creó y a quienes les impuso de manera absolutamente inconsulta un jefe de bloque, candidatos presidenciales, vínculos políticos, etcétera. La CC debería haber sido la segunda fuerza y, a mi gusto, no hubiese estado mal. Más allá de las críticas que pueda tener, mil veces prefiero a un miembro de la CC en el Consejo de la Magistratura que a Juanjo Álvarez o alguna otra joyita duhaldista.
Y lo de la UCR me parece peor aun. Es necesario remarcar un hecho, para nada menor: los radicales que acompañaron a Kirchner en la última elección son, vaya casualidad, casi todos los gobernadores que tiene el radicalismo. Muy bien, Morales controla el aparato partidario. Fantástico, alta herramienta política. ¿Qué le queda a Morales si se le van los gobernadores? Un sello, una bonita cáscara... ah, y la interna, su deporte preferido, su razón de existir, como diría mi amigo Tarumba.
Me parece que esas decisiones van a contramano de los vientos políticos que soplan hoy en día. El sistema político está totalmente fragmentado, las antiguas estructuras entran en crisis, las identidades políticas se diluyen, los liderazgos personalista-mediáticos están en pleno auge, la gobernabilidad de los distritos locales está en gran medida supeditada a los fondos que baja el Gobierno nacional, la apatía por la cosa pública alcanza niveles grotescos.
En este contexto, me parece que lo más sano sería tratar de preservar las unidades y tolerar las diferencias. Creo que Carrió debería haber hecho todo lo posible para contener a los ocho díscolos y alcanzar la primer minoría de la Cámara. Creo que Morales debería haber permitido la libertad de acción para los distritos en que se jugaban gobernaciones. Y por eso mismo creo acertada la resolución del ARI de la provincia de Buenos Aires de no pedir sanciones contra los miembros que no han acatado la decisión de la conducción, algo que Morales y Giustiniani deberían imitar.Me parece que decisiones como las citadas vacían las estructuras partidarias, dinamitan todo intento de construcción política y, además, regala espacios de poder que podrían haber alcanzado en buena ley. Por supuesto, Mauri, Juanjo y Edu, agradecidos.

lunes, 26 de noviembre de 2007

El sarcasmo de Fontevecchia

En la edición de Perfil del sábado, una nota de Fontevecchia es acompañada de la fotografía de Cristina que acompañamos más abajo.
El epígrafe de la foto es el siguiente: "A cara lavada, Cristina Kirchner en Calafate hace dos semanas; la foto que se convirtió en un hit de Internet, comparable a los de YouTube, muestra que también es bonita sin maquillaje".
Frente a semejante ironía, Woody Allen parece un nene de pecho...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

El Occidente contempla el inexorable y firme avance de la igualdad de género frente a la misoginia troglodita




Por supuesto, la industria de la publicidad se rinde ante esta irreversible tendencia...

martes, 20 de noviembre de 2007

El liderazgo de Carrió o Los que no fueron a Siberia


“Muy cruel. Muy cruel”, comentó mi estimado amigo A. al post anterior, de tono intencionalmente socarrón.
En el día de ayer se formalizó la ruptura de la Coalición Cívica liderada por Elisa Carrió. Un grupo de ocho diputados, encabezados por Eduardo Macaluse –actual presidente del bloque de diputados nacionales del ARI-, manifestaron su oposición al rumbo ideológico adoptado por la CC, que según ellos habría virado hacia la derecha en el último tiempo; muestra de ello sería no sólo la incorporación o el diálogo con figuras como Patricia Bullrich o Ricardo López Murphy, sino también la creación del Grupo de Acción Política para la defensa de los intereses de sectores ligados al agro.
No pretendo juzgar aquí la decisión del grupo rebelde, que se dice defensor de Carrió pero también de las ideas originales del ARI (¿“carriotismo sin Carrió”?). Diré solamente que parece interesante el argumento de los defensores de Lilita cuando acusan a los díscolos de hablar recién ahora pero no mientras integraron las listas de la CC, que les permitió renovar o acceder a sus bancas. En fin, no es lo que ahora nos importa.
La cuestión que quisiera tratar aquí es si hubo o no, del lado de la conducción de la CC, motivos como para dar lugar a una ruptura. Mi opinión es que definitivamente sí los hubo.
Dejaré de lado la cuestión ideológica, aunque –obviamente- comparto con Macaluse y Cia. que el discurso de Carrió viró hacia la derecha. Pero me parece que desde el propio armado político de la chaqueña hay situaciones que promueven (y promoverán) el cisma.
Por más que se queje de las prácticas de la vieja política y se desgañite en pos de la refundación moral de la República, al momento de trabajar en armados políticos Carrió es definitivamente autoritaria. La “dedocracia” imperó en el ARI y ahora en la CC, igual –o peor- que en otros partidos, y su política de alianzas es agresiva y excluyente (muchas veces el Partido Socialista ha intentado formar una alianza con el ARI, pero su respuesta siempre fue que aceptaban de muy buen grado que se acompañaran sus candidaturas, pero que no se negociaba ningún lugar en las listas).
Ahora bien, cuando esas prácticas se trasladan del ARI a la CC y Carrió incorpora nuevos dirigentes extrapartidarios que coloca a su lado, es lógico esperar turbulencias.
Es imprescindible decir aquí que todo esto se ve exacerbado por el carácter teológico-mesiánico del liderazgo de Carrió. En primer lugar hay que mencionar cómo se da la formación de la Coalición Cívica: Carrió, fundadora del partido ARI, renuncia a tal fuerza para poder construir esa gran coalición cuyo cemento de contacto es la moral republicana. Es decir, renuncia al ARI porque para comandar el proyecto de la CC necesita estar por arriba de todo particularismo, más allá de los partidos, trascendiendo las diferencias. Por encima del resto, como una madre por sobre sus hijos. O como un pastor por sobre sus ovejas. O como Dios por sobre sus fieles.
Y entonces, como Jesús, recluta a sus discípulos, que serán su círculo íntimo, las personas de mayor confianza y a quienes, en consecuencia, buscará ubicar en los lugares más visibles del armado político (porque no nos olvidemos que todo esto se trata de política, de lucha por el poder). Pero al momento de convocar deja de lado su antigua filiación partidaria y se rodea de nuevos actores que, además, profesan ideologías que eran consideradas extrañas hasta hace no muy poco.
Y entonces volvemos a la dedocracia. Del Sel y Prat Gay, presidenciables; Adrián Pérez, presidente del bloque de diputados; Bullrich (Bullrich...) cabeza de la estructura (si es dable hablar de estructura) de la CC. Todo de la manera más incosulta (claro, fue el mismo procedimiento el que incluyó a Macaluse en la lista de diputados, pero eso es otra discusión).
En definitiva, el método de construcción y acumulación política de Carrió pareciera destinado a conducir a sucesivas rupturas como la que acaba de ocurrir. El Contrato Moral bien puede ser un fantástico “incentivo colectivo”, pero también es necesario distribuir “incentivos selectivos”; en esto Carrió suele ser inequitativa. El manejo discrecional del rumbo político de su fuerza y su liderazgo mesiánico, me parece, van a atentar contra todo intento de armar e institucionalizar una fuerza política que le permita disputar el poder real del país a largo plazo.Así que, Agus, quizá haya sido cruel el post. Pero no por ello menos justificado, siempre desde mi humilde perspectiva.


pd: Dejo aquí el link a una breve nota de opinión sobre el tema de Jorge Mayer, Director de la Carrera de Ciencia Política de la UBA, cuyo análisis comparto.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Scioli mancum est, non eunucum


Scioli reveló que el accidente que le ocasionó la pérdida del brazo en una competencia de motonáutica fue una bisagra en su vida y que lo superó con dedicación y apoyo espiritual.

Pero del tono serio al humor hubo sólo una ráfaga. "Me divierte que hagan bromas con mi brazo", dijo, y sorprendió con el primer chiste: "El que más me gusta es el que dice que ahora el río Paraná tiene otro brazo, pero yo siempre recuerdo cuando el día del accidente les decía a los médicos que dejaran de buscar el brazo y que me salvaran la vida". Hubo otro más subido de tono: "Cuando hablo con Karina, mi mujer, le digo 'menos mal que perdí el brazo y no otra cosa'".


jueves, 15 de noviembre de 2007

Capricho comercial ambulante


Ayer me tomé el tren en Retiro con rumbo a la estación Belgrano. Eran cerca de las 14, estaba fresco pero bastante lindo y la travesía me trajo muchos recuerdos de los dos meses que viví en Vicente López a mediados de este año, época en la cual dicho ramal era parte de mi vida cotidiana. Así que estaba de buen humor.
No había pasado mucho rato desde que empezó el viaje cuando un vendedor ambulante ciego se paró en el medio del vagón a ofrecer un producto. Su speach comenzó así: “Bueno muy bien, damas y caballeros, vean qué bonito este artículo...”. En el acto caí en la cuenta de que el señor no-vidente nos llamaba a “ver” lo “bonito” que era su producto, justo dos cosas que él no podía hacer. “Un caníbal desdentado enseñando a masticar”, dirían Los Redondos.
Me pareció una escena digna de un sano y fino humor negro. Es más, no sé si no hubo algo de intencionalidad de su parte. La cosa es que me pareció bastante gracioso y pensé en hacer un post al respecto, pero después razoné que a mucha gente no le cae muy bien el humor negro y que ya bastantes problemas me trae mi pedantería involuntaria y mi verborragia imprudente como para seguir echando leña al fuego.
Sin embargo me quedé pensando en la cuestión de los vendedores ambulantes y, ahí solito, empecé a repasar anécdotas sobre vendedores ambulantes, como el tipo ese que arranca siempre diciendo “Buenos días damas y caballeros, o por qué no, clientes”. Para quienes no me conozcan, cuento que el tren formó parte de mi vida casi cotidiana desde que tengo unos 8 o 9 años y que, entre los 15 y los 22, directamente fue un amigo, un padre, una biblioteca y una extremidad inferior, alcanzando niveles de simbiosis que por momentos –muchos- rozaron lo insalubre. Toda la carrera universitaria la hice viviendo en Castelar, estudiando en Caballilto y trabajando en Merlo (el mapa del principio es para que se ubiquen), así que durante todos esos años pasé algo así como 3 horas por día en el tren. Así que me tomo el atrevimiento de decir que conozco a todos los vendedores ambulantes del Sarmiento y, por ende, tenía una cantidad importante de historias para recordar.
Pero entonces, ahí mismo, me acordé de que hace unos 15 días vi algo que no había visto nunca antes.
Estábamos yendo con Flor para mi casa materna y sube un vendedor a ofrecer una linterna. Era una linterna chiquita, de mano, común y corriente, pero el tipo la presentó como si fuera el Faro de Alejandría. Al principio no despertó mucho interés, hasta que alguien compró una y disparó el “efecto contagio”. Es sabido que en esta actividad es fundamental que haya una o dos personas que compren el producto, ya que eso motiva a otros a comprar. Eso es lo que explica el aparentemente ridículo comportamiento que tiene todo vendedor ambulante que se precie de tal, consistente en –apenas terminado el discurso inaugural de la venta- levantar el brazo, mirar hacia el fondo del vagón, extender el dedo incide en dirección al cielo y decir como si le estuviera hablando a alguien: “Sí, cómo no, ya le doy”, “un segundo y ya estoy con usted”, “Sí, claro, cómo no” o algo por el estilo.
Cuestión es que gracias al citado efecto, una segunda y luego una tercer persona solicita la tan elogiada linterna. Pero este último con una particularidad: le pide la linterna en color rojo (había varios colores). El vendedor busca una roja y se la entrega. Entonces la persona del asiento de atrás también pide la linterna, pero en color azul, y pasa lo que no podía pasar: la última azul se la había vendido al segundo tipo que compró.
Permítanme recalcar la situación: el tipo vendía una linterna, un producto que sólo sirve cuando no hay luz, es decir... cuando no se ven los colores!!!
La cosa es que cuando el cliente pide azul y el vendedor constata que ya no tiene, le propone darle alguna que no sea azul, a lo cual el potencial comprador se niega. Ya para esa altura la cara del tipo claramente mostraba una mezcla de sorpresa, con indignación, y con ganas de preguntarle para qué mierda la quería en azul.
Pero bueno, como el cliente siempre tiene la razón, fue al tipo al que tenía la linterna azul para pedirle por favor que se la cambiara. Obviamente, el vendedor –y yo, y flor, y todos los que seguíamos la escena- supuso que no podía haber otra persona en el mundo interesada en el color de una linterna comprada en el tren. Sin embargo, como dice la mamá de Forrest, “la vida es una caja de bombones, nunca sabes el que te va a tocar”. Y cuando el vendedor en cuestión le fue a pedir al poseedor de tan preciado bien si se la podía cambiar, éste le dijo que NO, que quería la azul!!!
El vendedor no podía dar crédito de lo que estaba pasando y ya estaba empezando a sentir una urticaria nerviosa, como el amigo de Ben Stiller en Loco por Mary. Así que, al borde de un ataque de nervios, les empezó a pedir a ambos por favor (y, de paso, explicándoles que la linterna funcionaba igual a pesar de la diferencia cromática) que cedieran en su innegable derecho de exigir un color determinado. “Sabés qué pasa? Es que no me quiero perder la venta”, decía mientras miraba al resto de los pasajeros buscando comprensión y tratando de desahogar las ganas que tenía de aplicarle un cachetazo en la nuca al encaprichado comprador.
Finalmente, el tipo que originalmente tenía la azul aceptó cambiar, pero con una cara de culo que le duró más de 4 estaciones. Y el vendedor se secó el sudor, con la misma expresión que tendría un director técnico cuando su equipo se acaba de salvar del descenso por un gol en el último segundo.Como diría el Bambino, una cossssa de locosss.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

O' Donnell, Notable


De cara a las elecciones generales de marzo próximo, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) convocó a un "Comité de Notables" para que colaboren y supervisen el diseño del programa de gobierno que propondrán a la sociedad española. Dicho comité, integrado entre otros por 3 premios nobel (uno de ellos Joseph Stiglitz), cuenta en sus filas con un miembro argentino: Guillermo O' Donnell.

O' Donnell es posiblemente el politólogo argentino con mayor reconocimiento a nivel mundial y actualmente se desempeña como docente en las universidades de Oxford y Notre Dame. El año pasado obtuvo el premio a la trayectoria que otorga la Asociación Internacional de Ciencia Política (IPSA, por sus silgas en inglés). Sus primeros estudios que alcanzaron trascendencia internacional estuvieron dedicados a los gobiernos burocrático-autoritarios en América Latina, para luego especializarse en los procesos de transición democrática en la región, volviéndose un referente obligatorio en la materia. También ha trabajado la cuestión de la consolidación de la democracia, el clientelismo y el estado de derecho, entre otras.

He tenido la suerte de conocer sus textos en la facultad. Personalmente, son pocos los autores contemporáneos que me hayan resultado tan brillantes. Tanto sus trabajos teóricos como sus estudios de caso o de procesos políticos me parecen de una enorme profundidad y su lectura me ha sido siempre un aporte esclarecedor. En particular (y dejando de lado el trabajo sobre el autoritarismo), recomiendo fervientemente dos artículos: "Apuntes para una teoría del Estado" y "Otra institucionalización". Lamentablemente no los encuentro en internet, así que dejo acá el vínculo a otro artículo, que no leí pero que pude encontrar.

Desde este humilde lugar, quería expresar mis felicitaciones, mi orgullo y mi reconocimiento para Guillermo O' Donnell.

martes, 13 de noviembre de 2007

Con hambre y sed de justicia


Policía, sindicatos, trabajadores


En el día de ayer, una movilización sindical derivó en una batalla campal contra la policía frente a la Legislatura porteña.
Los sindicalistas, representantes de sectores del transporte (taxistas, camioneros, etc.) fueron al recinto a manifestarse en contra de un proyecto impulsado por los legisladores que busca establecer un sistema de “scoring” o puntaje para los conductores. Básicamente, consiste en que cuando una persona obtenga la licencia de conducir recibirá una cantidad de puntos, que irá perdiendo a medida que cometa faltas “graves” (ej., cruzar un semáforo en rojo) o “muy graves” (conducir borracho o drogado). Cuando pierda todos los puntos perderá su licencia por un período determinado y deberá abonar una multa. Si luego de la suspensión vuelve a perder los puntos, se aplican las mismas sanciones pero en mayores proporciones.
La oposición de los trabajadores del transporte se basa en que, según ellos, muchas veces no están en condiciones de cumplir a rajatabla con ciertas normas; por ejemplo, ante la falta de lugares para estacionar, muchas veces es imposible para taxistas, colectiveros o recolectores de residuos no detenerse en doble fila o en lugares no autorizados. Por eso, para los sindicalistas, el proyecto no resolvería el problema de los accidentes de tráfico y sólo ayudaría a dejar sin trabajo a muchas personas.
El problema se inició cuando el grupo de dirigentes sindicales que había entrado al Palacio a negociar con los legisladores salió con la respuesta negativa de éstos y el dictamen favorable de la comisión. En ese momento (no sé exactamente cómo, tampoco me interesa demasiado) los sindicalistas comenzaron a enfrentarse con palos y piedras con la policía. El saldo fue más de treinta heridos, en su mayoría policías.
Luego de que la televisión mostrara cómo policías uniformados golpeaban salvajemente a personas que estaban inconscientes en el suelo, los sindicatos de trabajadores de trenes, subtes, colectivos (corta, media y larga distancia) y taxis convocaron a un paro total por 24 hs en repudio a la represión policial. Finalmente, hacia la noche, los sindicalistas negociaron con el Gobierno (Moyano se reunió con Kirchner) y con los legisladores (que prometieron dar marcha atrás con el proyecto) y el paro se levantó.
Hasta aquí, más o menos, el resumen de lo sucedido. Quisiera hacer ahora una serie de reflexiones.
Primero que nada, quisiera condenar con toda la fuerza de que soy capaz –desde este humilde lugar- la brutal represión policial. Y con esto no me refiero a la dispersión de la manifestación (no en este caso, al menos) sino a la saña, al salvajismo y a la brutalidad con que ciertos miembros de la Policía y la Gendarmería golpearon a militantes que ya habían sido reducidos. No puedo sino recordar una frase de Los Redondos: “tu perro, un perro cruel/ con la costumbre de no contentarse con los restos/ ovejero que descansa en manto negro...”.
En segundo lugar, hay algo que no entiendo. El paro se levantó. El paro había sido convocado para repudiar la represión y fue levantado luego de negociar con el gobierno y los legisladores. ¿Eh? Si el paro fue pensado en rechazo al exceso de las fuerzas de seguridad, entonces no se debería haber levantado. Y si el paro estuvo previsto en realidad para presionar para que no se sancione el proyecto, entonces no se debió haber invocado a las víctimas de la represión para anunciarlo. Podría calificarlo como “desprolijidad”, pero tengo la certeza de que pecaría por defecto.
Y finalmente una tercera cuestión, que no se relaciona directamente con lo anterior pero que me da vueltas en la cabeza desde hace algún tiempo.
Últimamente, en más de una ocasión me he encontrado en un dilema a la hora de tomar una postura frente a acciones o declaraciones de dirigentes sindicales.
Aparentemente, el modelo del “scoring” ha sido exitoso en muchos países y ha contribuido a hacer descender las tasas de accidentes de tránsito. Los sindicatos se oponen y sus argumentos deben ser –por lo menos- escuchados. Es muy cierto que multar a los colectiveros por cruzar semáforos en rojo es inútil si además no se hace nada para que las empresas no los obliguen a cumplir tiempos imposibles. Pero, ¿es sólo eso lo que subyace a la posición de los sindicatos? ¿No existe el interés de conservar ciertos privilegios peligrosísimos?
Esta semana hubo algún intercambio entre las futuras gestiones de la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad homónima. Scioli dijo que los porteños deberían pagar una tasa extra por tirar su basura en terrenos de la provincia; desde el macrismo contestaron que entonces los bonaerenses deberían pagar por usufructuar escuelas y hospitales porteños. En medio del cruce, el sindicato de camioneros (que responde a Hugo Moyano) amenazó con un paro de recolección de residuos en la Capital si no se avanzaba en el proyecto de las tasas adicionales. Me pregunto: la amenaza del paro, ¿responde a la defensa de los intereses de los trabajadores? ¿O es una utilización política (en el mal sentido) de la estructura sindical para condicionar el futuro gobierno de Macri?
Y por último, lo que realmente me desborda. Moyano dice que va a apoyar a Cristina, pero con condiciones. Que no va a aceptar que el anunciado Pacto Social implique un congelamiento de salarios y que se va a seguir peleando por nuevos aumentos. Y mientras tanto (y mientras la pelea entre Alberto y Julio se cuela en la CGT) un dirigente sindical moyanista dice que el verdadero poder sindical está en el gremio del transporte.
Aquí el dilema se me hace prácticamente irresoluble. Instintivamente, casi por impulso, tiendo a coincidir por completo con que el Pacto Social no puede ser pensado como una excusa para controlar las luchas de los trabajadores. Sobre esto no tengo dudas. Ahora bien, si dentro de algunos meses Moyano convocara a paros y movilizaciones sobre este asunto, ¿cómo no pensar que en realidad se trata sólo de una jugada por retener el control y el poder de la estructura sindical? ¿Cómo definirse en la tensión entre apoyar reclamos sindicales y contribuir a sostener estructuras burocráticas, recalcitrantes y que han sido cómplice de los peores saqueos a los trabajadores?
Sé que gran parte de todo lo dicho –especialmente lo último- son perogrulladas. O, en todo caso, interrogantes casi estériles. Si algún amigo lee esto (estuve pensando que dirigirme a “mis lectores” es un poco presumido todavía), mis disculpas por la falta de respuestas o de algo más inteligente para decir. Pero bueno, es lo que me pasa.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Spinetta o el límite de las categorías


El miércoles fuimos con Flor a ver a Spinetta. El recital era en La Trastienda, un lugar que es casi perfecto para este tipo de conciertos: chiquito, estás cerca, ves bárbaro, estás sentado tomando un vino y, fundamentalmente, el sonido es excelente. No podía salir mal.
A las 21.15 arrancó el show (estaba anunciado a las 21). Ya el primer tema y el Finca El Portillo cabernet confirmaron nuestros mejores augurios. Amén del Flaco, los músicos que lo acompañaron eran realmente buenos (o eso es lo que pude concluir sobre la base de mis primitivos conocimientos de música), así que todo era a pedir de boca.
Combinó temas nuevos con algunos clásicos. Sonó “Seguir viviendo si tu amor”, derrochando magia y belleza. En un momento anunció que iba a tocar un tema de Fito Páez. “Por dos motivos: el primero es que lo admiramos mucho. El segundo, es que así tocamos un tema de rock nacional que no sea mío”. Groso.
Cuando promediaba el recital pasó algo increíble, que no imaginé que podía pasar: se cortó la luz. En el acto quedamos iluminados sólo por las luces de emergencia y la gente empezó a aplaudir, en una mezcla de sorpresa, nervios y manifestación de apoyo. Y entonces la desgracia dio lugar al milagro: cuando la gente dejó de aplaudir pudimos notar que el Flaco seguía tocando su guitarra electroacústica (que ahora era sólo acústica) y que seguía cantando. Así, lo que podría haber sido una flor de cagada devino en un momento de intimidad maravilloso, único. Un regalo invalorable.
La luz volvió al ratito, apenas escasos minutos después. El recital siguió y predominó un estilo bien rocker, mucha batería y una guitarra eléctrica poderosa. De hecho, escuchamos una versión de “Ana no duerme” bastante diferente de la original y con una distorsión que hacía vibrar las paredes. Mucho pero mucho power.
A esa altura, había confirmado una y mil veces que Spinetta es un genio. Entonces, cuando ya no había espacio para la sorpresa, en el lapso de silencio que separa un tema de otro, un fan gritó: “Gracias por el rock!!!”. Y el flaco se dio vuelta, agarró el micrófono y dijo medio de costado: “Rocanrol, nennne”, imitando a Pomelo, el personaje de Diego Capusotto en “Peter Capusotto y sus videos”. Después, la obviedad: el público se vino abajo en carcajadas y el Flaco demostró que todas las categorías le quedan chicas: un fenómeno, un groso, un genio. Y más.
PD: Como estoy en el trabajo y acá está bloqueado youtube, no puedo adjuntar el link a los videos de Pomelo. Pero los invito enfáticamente a que busquen en youtube los videos de Pomelo y asimismo los de Luis Almirante Brown (otro sketch de Peter Capusotto), así se imaginan al Flaco en su performance.

viernes, 2 de noviembre de 2007

The aparat is not enough


Más abajo pueden ver un post sobre las elecciones en El Calafate, provincia de Santa Cruz. En realidad el motivo de la entrada no fue la elección en sí sino una foto, en donde quedaba más que evidenciado el hecho de que el intendente local había puesto todo el aparato a jugar a favor de la elección de su delfín, Julián Osorio. Un acoplado contra un fitito, nada que objetar. El Chango también había comentado que en su viaje al Calafate no había ni un sólo poste de luz sin carteles de Julián. Los vecinos con los que charlamos daban por sentado que ganaba Julián y esa fue la impresión que nos trajimos.

Y sin embargo, la política da sorpresas. Hoy leo en La Nación que Julián perdió la elección en manos de Belloni, el candidato del fitito, por 221 votos. O ninguna sorpresa: la política es el arte de lo posible. Y otra certeza: no sólo de aparatos vive el candidato.

The aparat is not enough.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Teatro - Muerte de un viajante


Anoche fuimos con Flor a ver "Muerte de un viajante", de Arthur Miller, protagonizada por Alfredo Alcón y Diego Peretti.

La obra me pareció excelente. La historia es fuerte pero hermosa, las actuaciones son soberbias, la escenografía es bonita y adecuada en su simpleza. Desde ya, este breve post no pretende ser una pieza de crítica teatral; quienes me conozcan pueden dar cuenta de que sé de teatro tanto como de la flora y fauna de Moldavia. Pero la obra me gustó muchísimo, me impactó, me emocionó (¿debo decir acá que hacia el final se me cayeron varias lágrimas?) y sólo estará 4 semanas más en cartel, por eso quería recomendarla para quienes quieran y puedan ir. Nosotros estabamos con ganas de ir desde hacía rato y siempre lo dejábamos para más adelante, hasta que nos decidimos. Y menos mal que lo hicimos.

Por eso, si alguno de los lectores del blog está dudando en ir, decídanse, vale la pena. Les dejo aquí el link a la página del teatro para ver horarios, precios, etc.
Saludos.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Cultura contra-natura


Un domingo cualquiera, un almuerzo familiar como cualquiera, una charla como cualquiera. Puede ser sobre algún otro familiar, sobre el precio del tomate, sobre el nuevo trabajo de mi primo; bien podría ser sobre política y bien podría ser -seguramente, podría ser- un nuevo episodio del torneo interfamiliar de fascismo ortodoxo: que son vagos que no quieren trabajar, que hace falta mano dura, que -cuando toma la palabra el multipremiado defensor del título- a ustedes habría que haberlos matado a todos y ahí es cuando yo me hago cargo de la defensa de la revolución interplanetaria y respondo que llegado el momento voy a estar del otro lado de la trinchera y apuntando, en fin. Un domingo como cualquiera.
Y entonces, en un momento cualquiera y con la misma naturalidad con que podría decirse qué rico que está todo o pasame un cacho de pan, mi abuelita me mira y me dice: "Nene, ¿vos vas bien de cuerpo?"
Por un segundo, o más bien menos, por una milésima de segundo, todo se congela, las palabras se suspenden, el silencio se impone como un abismo y sólo quedan flotando en el tiempo y el espacio esas palabras, tan inocentes como desgarradoras: "Nene, ¿vos vas bien de cuerpo?"
Casi en el acto estallan las risas, las carcajadas, la tía que dice “Ay, mamá!!!” con tono escandalizado y un raviol a la bolognesa se me atora con violencia en el tubito que va de la boca a la nariz, cuando intentaba salir eyectado al exterior.
Mi abuela no entiende el desconcierto, ni los retos, ni las risas ni el raviol en mi nariz. Es que para ella la pregunta fue tan natural como la respiración, como el latido del corazón, como preguntar qué era lo que estaba estudiando en la facultad; le preocupa mi salud intestinal y también la suya. Lo más natural del mundo. Y entonces nosotros reímos más todavía, pero cuando las risas paran, queda latente la pregunta: ¿acaso no es tan natural ir de cuerpo como respirar?
Y sí, lo es: cagar, cagamos todos. Sin embargo, todos actuamos como si no lo fuera, como si nuestro cuerpo metabolizara los desechos y los transformara en dióxido de carbono. Pero no.
La caca nos afecta a todos.
Antes de irme a vivir con Flor, cuando todavía ella vivía en el dpto de Villa Crespo con su amiga, cada semana me quedaba a dormir varios días en su casa. Y uno de los pocos recuerdos feos que tengo de esa bonita etapa es el que se refiere a la cantidad de veces que tuve que sufrir conteniendo lo incontenible, buscando el momento más adecuado para conectarme conmigo mismo (cuando me voy a bañar, cuando vas al super, cuando me despierto a las 4 am) sin que nadie lo supiera.
¿Por qué, por qué? ¿Por qué estoy frunciendo como un boludo si cagar, cagamos todos? Sí, lo sé, pero igual voy a tratar de aguantar hasta que llegue al laburo, mañana a la mañana. Y en el laburo, voy a decir que después de ir al baño voy al kiosco, así nadie se da cuenta de que tardé más de lo que tarda un pis estándar.
Hoy, tras varios meses de convivencia, la cuestión se ha naturalizado un poco. Un “voy al baño” alcanza. Lo cual es todo un logro, desde aquella primera vez en que, cual adolescente que se va a declarar a su primer amor, tuve que encarar: “este…. Eh, mi amor… eh… bueno… me estoy cagando”. Mierda si no fue un logro (perdón, quise decir caramba). Y sin embargo, todavía esas simples palabras se dicen no sin cierta incomodidad y, más aun, son el inicio del ritual que acompaña ese momento tan nuestro y tan ajeno: poner la música fuerte, esperá que voy a mear primero, etc.
Más allá de las múltiples y profundas explicaciones psicoanalíticas para el fenómeno, creo que de todos modos la humanidad debería empeñarse en abandonar esas costumbres contra-natura de reprimir lo irreprimible y dejarnos ser. O bien, como diría mi hermana y sus compañeras de estudio, dejarnos “aflorar” libremente. El mundo va a ser mejor el día en que podamos ir a cagar en libertad y con alegría.
La caca nos afecta a todos.

lunes, 29 de octubre de 2007

Elecciones 2007 - El voto forestal

De las millones de cosas para decir sobre las elecciones de ayer, quisiera hacer un comentario sobre lo que -a mi parecer- fue el excelente desempeño de la fuerza que encabezó Pino Solanas.

Si bien en términos absolutos el 1.6% no parece ser muy alentador, creo que para ser una fuerza que sólo cuenta con escasas semanas de vida, casi sin recursos ni aparato, haber quedado quintos y por arriba de candidatos como Sobisch o Lopez Murphy (que prometían performances muy superiores a las que finalmente obtuvieron) es un resultado más que aceptable. A eso es necesario sumarle el hecho de haber conseguido que Claudio Lozano renueve su banca como diputado nacional por la capital, lo cual en lo personal me alegra. En definitiva, creo que el saldo en las filas de Proyecto Sur debe ser positivo.
Lo que sí, Pino y sus seguidores son conscientes de que falta mucho trabajo, especialmente en la zona norte del país. Justamente por eso, hace algunos meses Pino le pidió a 6 amigos que se radicaran en Jujuy para establecer ahí un centro de irradiación del proyecto pinista. Según fuentes extraoficiales, no es mucho lo que pudieron hacer estos 6 amigos, aunque sin dudas que con el tiempo lograrán aumentar el caudal político del dirigente cineasta.

sábado, 27 de octubre de 2007

Elecciones 2007 - El aparato es el aparato...


Hace algunas semanas y por motivos que bien podrían merecer un post aparte (ej, me despidieron del trabajo) fui 3 días con Flor a El Calafate, pueblo bonito y cerca de los glaciares, mucho más bonitos aun.

La cosa es que, como en el resto del país, El Calafate estaba de campaña y renovaba, además de los cargos provinciales y nacionales, el intendente local.

Uno de los candidatos era "Julián" (así, sin apellido), el delfín del actual intendente. Y después había otros (con pocas perspectivas de ganar), entre los cuales había uno apellidado "Belloni". Se ve que ambos les pareció interesante la idea de poner su campaña sobre ruedas y así lo hicieron. Claro, como se evidencia en la foto -de un descampado cerca del centro del pueblo- no todos tienen las mismas posibilidades...

Es que ya lo dijo Shakespeare: "the aparat is the aparat".

viernes, 26 de octubre de 2007

Elecciones 2007 - Gracias por la magia


En un contexto de marcada apatía electoral, de crisis de representación y donde la bronca generalizada hacia las clases dirigentes todavía se muestra patente, es comprensible que la inminencia de los comicios genere cierto malestar en la población.
Por eso, desde este humilde espacio, queremos hacer llegar nuestro profundo reconocimiento y agradecimiento para el prócer Jorge Alberto Agüero, quien se tomó el trabajo de montar todo un aparato electoral con el único, noble y admirable objetivo de regalarnos una sonrisa, en estos días donde más de uno se siente humillado por la casta política.
Que este inteligente y profundo ciudadano haya decidido convidarnos con su sano humor negro es maravilloso y da muestras del corazón de oro que tiene este muchacho, que sin dudas ya debería ser considerado nuestro Tereso de Calcuta (ojo, tereso no es peyorativo, eh...).
Gracias por la magia, Jorgito!!!

PD: increíble, no? Por si todavía se quieren reir un rato más de este simpático monito, les copio un fragmento de una entrevista. Al lado suyo, Blumberg parece la síntesis perfecta entre Martin Luther King, Simon Wiesenthal y Pablo Neruda.

- ¿Por qué aparece haciendo apología del uso de armas? - No, no es así. Nuestra propuesta es elaborar una ley que legalice la portación de armas, de calibres, y los grupos de autodefensa armada. Hoy el que tiene arma es un delincuente, no puede tenerla y si lo encuentran, lo meten en cana. - No si la tiene registrada... - Pero si la registras, hay una serie de cuestiones... pero eso es la tenencia y nosotros derogar la tenencia para que las armas puedan ser portadas. La tenencia te obliga a tenerla en tu casa y desarmada. El objetivo de portarle es preventivo. - ¿Preventivo? - Sí, es necesaria la portación para que la gente pueda decidir y anticiparle a los narcos que en este barrio no se mata más a nadie. Es así de sencillo, pero hay que darle un marco legal, porque yo estoy a favor de la paz social y no a favor de alterarla. - Pero lo suyo es un contrasentido porque mientras el Estado puso en marcha un plan para desarmar a la población usted propone que vuelva a armarse. - Pero claro, lo mío va en sentido contrario de los narcos, del Estado narcotraficante, que ha sacado este plan para favorecer el negocio.
- ¿No cree que es peligroso, como mensaje, posar con un arma en la mano y recrear una mirada de justiciero? - Para los narcotraficantes es peligroso, claro que es peligroso.
¿Y por qué lo de Mesías? - Porque yo me vengo a enfrentar con el narcotráfico. Acá es el narcotráfico o es Agüero.

jueves, 25 de octubre de 2007

Elecciones 2007 - Indignante

Siendo que este blog se inaugura a pocos días de las elecciones generales, me siento en la obligación de hacer algún comentario al respecto. Mucho se ha dicho y se dice sobre el tema, así que le dedicaré unas palabras a un hecho bien particular.

Propongo -a modo de introducción- un pequeño ejercicio imaginativo. Supongamos que una persona ha sido acusada de reiteradas violaciones. Supongamos que la justicia no lo condenó, pero que existen varias causas en curso y que existen sospechas muy fuertes de que el sujeto en cuestión efectivamente violó numerosas mujeres. Y supongamos finalmente que el individuo se lanza a la arena política y, en plena campaña, lanza un slogan contra sus adversarios que dice: "Metamosle el cambio por la fuerza", "Hagamoslo aunque no les guste", "Demosle donde más les duele" o algo así. ¿No resultaría sumamente violento? ¿No sería una provocación?

Esto es lo que sentí cuando vi el cartel publicitario del candidato a gobernador Luis Abelardo Patti, cuyo slogan es "Vote en defensa propia". Quizá si lo hubiese dicho algún otro, no sería tan grave. Pero que este sujeto, acusado de crímenes de lesa humanidad, de torturador, y que ha hecho de la "mano dura"el eje central de su campaña proponga votar "en defensa propia", me parece casi una apología del delito.

Porque no jodamos: las cosas no se dicen porque sí y semejante jueguito de palabras no puede ser inocente. Y menos viniendo de este individuo, que cree que la solución a la inseguridad pasa entre otras cosas por "militarizar la policía". Promover la defensa propia es casi como justificar -a mi entender- ciertas formas de justicia por mano propia, lo cual es intolerable. Por eso creo que jugar (aunque más no sea jugar) con la idea de la defensa propia es algo que atenta contra el estado de derecho y una provocación.

Realmente me parece indignante.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Bienvenidos

Encontrándome en la obligación de dar inicio a este blog, empiezo por donde las buenas costumbres y el protocolo señalan que debo comenzar: saludando y dando la bienvenida a los potenciales lectores.
Aunque visto desde otro ángulo, soy yo quien se adentra en un mundo que hasta ahora me era ajeno. Por eso pienso si no debería más bien agradecer la bienvenida y el tiempo que dediquen a este espacio los navegantes de la "blogósfera" (la verdad que el término me parece un poco ñoño, pero bueno, cumple su función).
Surge entonces la pregunta de qué me ha movido a crear un blog. Y como ocurre muchas veces, la respuesta a una pregunta existencial es mucho menos existencial de lo que uno quisiera: en cierto sentido, lo que me ha movido a crear el blog ha sido, simplemente, la corriente. Si todos tienen su blog, entonces yo también quiero el mío.
Posiblemente se alce la voz que diga con tono probo: "Ah, pero a vos te llevan de un lado para el otro, como a banderín de bicicleta!", y de paso aprovecho este momento para hacer un humilde pero sentido reconocimiento a mi madre, a quien atribuyo (ante la falta de otras fuentes) lo de "banderín de bicicleta", como así también lo de "serio como perro en bote", frase potente si las hay, que combina en unos cuantos caracteres la furia de la naturaleza expresada en un mar embravecido, la sabiduría del reino animal corporizada en ese perro que se mantiene atento ante el tambaleo del pequeño navío y finalmente la mano prodigiosa del hombre, capaz de fabricar con algunos clavos y maderas ese noble bote que resiste orgulloso, entre el perro y el agua.
La cosa es que sí, puede que me haya dejado llevar. Bastante responsabilidad tiene mi amigo Julián, que desde que armó el suyo me contagió el impulso y, además, me convenció de que no era tan difícil, cosa que me asustaba un poco, porque para la movida informática tengo menos aptitudes que un conejo ebrio. Pero bueno: sea por la razón que fuera, al cabo que armé un blog.
Segunda pregunta entonces: ¿qué voy a escribir?
Originalmente tenía pensado ofrecer una respuesta a esa pregunta, pero decidí no hacerlo. Por tres razones. La primera, que tenía que imponerme un límite de entrada, lo cual es medio ridículo (salvo que dijera que voy a escribir sobre "todo", "la vida" o "nada", pero las tres son demasiado pretensiosas). La segunda es que no sé con certeza sobre qué voy a escribir. La tercera es que muy posiblemente termine escribiendo nimiedades totalmente intrascendentes sobre temas absolutamente irrelevantes.
Sólo puedo decir que hay ciertos lugares a los que necesariamente volveré con recurrencia: la política, Los Redondos, Cha Cha Cha, los resultados de la selección argentina de ludo matic.
En fin, dicho esto, doy por finalizado el saludo inicial. Ahora los dejo. Y me pongo serio. Como perro en bote.