
A propósito del conflicto oriente-occidente que vive actualmente Bolivia, La Nación publica una nota titulada: “Temen un éxodo a la Argentina”. La misma alude al impacto en la región de la crisis boliviana que no hay duda se puede fácilmente analizar como un enfrentamiento entre ricos y pobres, entre blancos y morenos, entre descendientes de europeos y aborígenes. En fin, no interesa para mi fugaz comentario entrar en los fondos de estas -por demás relevantes- cuestiones. Me interesaba más bien centrarme en el modo de tratarlo por parte de este medio de prensa. Es decir, no hay que ser demasiado agudo para notar qué postura alienta este título más que sugerente, diría yo claramente explícito. Pero por si quedaba alguna duda transcribo a continuación el primer párrafo de la repugnante nota:
“El estado de virtual fractura en el que quedó ayer Bolivia podría traer otro efecto no deseado, además del severo agravamiento de la violencia en el país: el crecimiento de la emigración de bolivianos a destinos del exterior, entre los cuales figura la Argentina”.
…Una bonita manera de analizar la influencia económica y política que podría ejercer sobre nuestro país la fractura boliviana, muy profesional. Lo que sí debo reconocer con felicidad es la sinceridad, nada de esconderse detrás de la mentirosa neutralidad valorativa.
“El estado de virtual fractura en el que quedó ayer Bolivia podría traer otro efecto no deseado, además del severo agravamiento de la violencia en el país: el crecimiento de la emigración de bolivianos a destinos del exterior, entre los cuales figura la Argentina”.
…Una bonita manera de analizar la influencia económica y política que podría ejercer sobre nuestro país la fractura boliviana, muy profesional. Lo que sí debo reconocer con felicidad es la sinceridad, nada de esconderse detrás de la mentirosa neutralidad valorativa.
Aclaración: el presente post fue escrito por Flor, quien además de ser mi amor, mi cómplice y todo ("mi lujo", dirían Los Redondos), tiene una pluma deliciosa. Gracias, Flor.
3 comentarios:
Flor, queremos ver tu blog. :)
Concuerdo con su asco, pero no me venga a decir que tener a esas personas esclavisadas en un taller textil sin documentos y dandoles de comer pan y agua es mucho mas digno. El problema no es la inmigración (sin importar la nacionalidad), sino la ausencia de políticas de inmigración en nuestro país.
Gracias farolera! Aún no me he animado pero puede que se concrete en un tiempo no tan lejano.
Atilio: Coincido en que es una atrocidad lo que ocurre con los bolivianos en los talleres clandestinos y que tal como usted ha dicho no es un problema de inmigración. Lo que si, me parece que la existencia del trabajo cuasi-escclavo no es solo la consecuencia de la ausencia de políticas de inmigración. Es un efecto de la explotación de las grandes marcas que excede a los bolivianos (dudo que les preocupe el origen de su mano de obra, si fuese paraguaya o argentina lo mismo daría) y una práctica ilegal que es posible por los negociados de los que resulta el consentimiento de los policías y la indiferencia de quienes deberían hacer cumplir las leyes.
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