martes 13 de noviembre de 2007

Policía, sindicatos, trabajadores


En el día de ayer, una movilización sindical derivó en una batalla campal contra la policía frente a la Legislatura porteña.
Los sindicalistas, representantes de sectores del transporte (taxistas, camioneros, etc.) fueron al recinto a manifestarse en contra de un proyecto impulsado por los legisladores que busca establecer un sistema de “scoring” o puntaje para los conductores. Básicamente, consiste en que cuando una persona obtenga la licencia de conducir recibirá una cantidad de puntos, que irá perdiendo a medida que cometa faltas “graves” (ej., cruzar un semáforo en rojo) o “muy graves” (conducir borracho o drogado). Cuando pierda todos los puntos perderá su licencia por un período determinado y deberá abonar una multa. Si luego de la suspensión vuelve a perder los puntos, se aplican las mismas sanciones pero en mayores proporciones.
La oposición de los trabajadores del transporte se basa en que, según ellos, muchas veces no están en condiciones de cumplir a rajatabla con ciertas normas; por ejemplo, ante la falta de lugares para estacionar, muchas veces es imposible para taxistas, colectiveros o recolectores de residuos no detenerse en doble fila o en lugares no autorizados. Por eso, para los sindicalistas, el proyecto no resolvería el problema de los accidentes de tráfico y sólo ayudaría a dejar sin trabajo a muchas personas.
El problema se inició cuando el grupo de dirigentes sindicales que había entrado al Palacio a negociar con los legisladores salió con la respuesta negativa de éstos y el dictamen favorable de la comisión. En ese momento (no sé exactamente cómo, tampoco me interesa demasiado) los sindicalistas comenzaron a enfrentarse con palos y piedras con la policía. El saldo fue más de treinta heridos, en su mayoría policías.
Luego de que la televisión mostrara cómo policías uniformados golpeaban salvajemente a personas que estaban inconscientes en el suelo, los sindicatos de trabajadores de trenes, subtes, colectivos (corta, media y larga distancia) y taxis convocaron a un paro total por 24 hs en repudio a la represión policial. Finalmente, hacia la noche, los sindicalistas negociaron con el Gobierno (Moyano se reunió con Kirchner) y con los legisladores (que prometieron dar marcha atrás con el proyecto) y el paro se levantó.
Hasta aquí, más o menos, el resumen de lo sucedido. Quisiera hacer ahora una serie de reflexiones.
Primero que nada, quisiera condenar con toda la fuerza de que soy capaz –desde este humilde lugar- la brutal represión policial. Y con esto no me refiero a la dispersión de la manifestación (no en este caso, al menos) sino a la saña, al salvajismo y a la brutalidad con que ciertos miembros de la Policía y la Gendarmería golpearon a militantes que ya habían sido reducidos. No puedo sino recordar una frase de Los Redondos: “tu perro, un perro cruel/ con la costumbre de no contentarse con los restos/ ovejero que descansa en manto negro...”.
En segundo lugar, hay algo que no entiendo. El paro se levantó. El paro había sido convocado para repudiar la represión y fue levantado luego de negociar con el gobierno y los legisladores. ¿Eh? Si el paro fue pensado en rechazo al exceso de las fuerzas de seguridad, entonces no se debería haber levantado. Y si el paro estuvo previsto en realidad para presionar para que no se sancione el proyecto, entonces no se debió haber invocado a las víctimas de la represión para anunciarlo. Podría calificarlo como “desprolijidad”, pero tengo la certeza de que pecaría por defecto.
Y finalmente una tercera cuestión, que no se relaciona directamente con lo anterior pero que me da vueltas en la cabeza desde hace algún tiempo.
Últimamente, en más de una ocasión me he encontrado en un dilema a la hora de tomar una postura frente a acciones o declaraciones de dirigentes sindicales.
Aparentemente, el modelo del “scoring” ha sido exitoso en muchos países y ha contribuido a hacer descender las tasas de accidentes de tránsito. Los sindicatos se oponen y sus argumentos deben ser –por lo menos- escuchados. Es muy cierto que multar a los colectiveros por cruzar semáforos en rojo es inútil si además no se hace nada para que las empresas no los obliguen a cumplir tiempos imposibles. Pero, ¿es sólo eso lo que subyace a la posición de los sindicatos? ¿No existe el interés de conservar ciertos privilegios peligrosísimos?
Esta semana hubo algún intercambio entre las futuras gestiones de la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad homónima. Scioli dijo que los porteños deberían pagar una tasa extra por tirar su basura en terrenos de la provincia; desde el macrismo contestaron que entonces los bonaerenses deberían pagar por usufructuar escuelas y hospitales porteños. En medio del cruce, el sindicato de camioneros (que responde a Hugo Moyano) amenazó con un paro de recolección de residuos en la Capital si no se avanzaba en el proyecto de las tasas adicionales. Me pregunto: la amenaza del paro, ¿responde a la defensa de los intereses de los trabajadores? ¿O es una utilización política (en el mal sentido) de la estructura sindical para condicionar el futuro gobierno de Macri?
Y por último, lo que realmente me desborda. Moyano dice que va a apoyar a Cristina, pero con condiciones. Que no va a aceptar que el anunciado Pacto Social implique un congelamiento de salarios y que se va a seguir peleando por nuevos aumentos. Y mientras tanto (y mientras la pelea entre Alberto y Julio se cuela en la CGT) un dirigente sindical moyanista dice que el verdadero poder sindical está en el gremio del transporte.
Aquí el dilema se me hace prácticamente irresoluble. Instintivamente, casi por impulso, tiendo a coincidir por completo con que el Pacto Social no puede ser pensado como una excusa para controlar las luchas de los trabajadores. Sobre esto no tengo dudas. Ahora bien, si dentro de algunos meses Moyano convocara a paros y movilizaciones sobre este asunto, ¿cómo no pensar que en realidad se trata sólo de una jugada por retener el control y el poder de la estructura sindical? ¿Cómo definirse en la tensión entre apoyar reclamos sindicales y contribuir a sostener estructuras burocráticas, recalcitrantes y que han sido cómplice de los peores saqueos a los trabajadores?
Sé que gran parte de todo lo dicho –especialmente lo último- son perogrulladas. O, en todo caso, interrogantes casi estériles. Si algún amigo lee esto (estuve pensando que dirigirme a “mis lectores” es un poco presumido todavía), mis disculpas por la falta de respuestas o de algo más inteligente para decir. Pero bueno, es lo que me pasa.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Respecto del siguiente interrogante: "¿es sólo eso lo que subyace a la posición de los sindicatos? ¿No existe el interés de conservar ciertos privilegios peligrosísimos?", cabe alguna duda??
La realidad habla por si sola, si algo va contra sus intereses (y lease aqui el interes de los "dirigentes", y no de los trabajadores) ponen en uso todo su poder su matonismo y chantaje... y asi todo vale. Si algo esta "bien", pero va contra "su bien", entonces se suspende todo, sino paro y descontrol...
De mas esta decir que no son los unicos "malos de la pelicula".. lamentablemente en nuestro pais hay muchos que compiten por el puesto. Y demas esta decir tambien que es fundamental que los trabajadores esten organizados y representados, con poder de accion real para estar en condiciones de defender sus intereses, pero seguramente no a traves de estos gordos capo-mafia.

Bueno el tema da para muchisimo pero no da para escribir TODO al respecto...

pero ahora si "yo-individuo" quiero conseguir algo, si no me uno a un par de muchachos bravos que tiren piedritas y demas objetos contudentes, no consigo nada, no? Tener en la mano la Santa Constitucion no basta, no? Entonces donde esta la democracia? Donde se encuentra?

A.- dijo...

2 cosas:

1. El sistema de scoring tendr�a que ser aplicado. Que va a dejar a mucha gente sin trabajo no es un buen argumento: es un desplazamiento.

2. Macri se pelea con Scioli. Scioli se pelea con Macri. Los dos tienen raz�n. El curso de las acciones se dirimir� seg�n otras bases (no las razonables). �Hasta cu�ndo la Ciudad separada del GBA? �Por qu� no simplificar? �Por intereses pol�ticos? No es un buen argumento: es un desplazamiento.

Chino con rulos dijo...

Anónimo, que los dirigentes sindicales actúan muchas (muchas) veces de acuerdo a sus intereses personales, de eso creo que ya nadie tiene dudas. Lo escribí igual como marco, porque en realidad lo que más me preocupa es cuando esos mismos dirigentes encabezan luchas por intereses generales (suba de salarios) pero sólo por retener su poder y extorsionar al gobierno. Ahí se me genera un dilema mayor a la hora de evaluar/apoyar la acción.
A., cómo es eso de unificar la C.A.B.A. y el G.B.A.? Podrías ampliarlo? no tengo idea al respecto... quizá en algún post en tu blog... o en un mail!
gracias por los comentarios, saludos.

juan pablo dijo...

perdon por mi falta de conocimiento y mi corta mente hermano mayor, pero la verdad es que no entendi nada de nada de todo lo que escribiste, salvo la parte en que hacias el marco previo para poder postular todas tus dudas y teorias. a veces escribis mas jodido que el gran Bukowski.
igual es bueno que trates el tema porque por lo visto en los comentarios lo que paso hace pensar a la gente.