martes 20 de noviembre de 2007

El liderazgo de Carrió o Los que no fueron a Siberia


“Muy cruel. Muy cruel”, comentó mi estimado amigo A. al post anterior, de tono intencionalmente socarrón.
En el día de ayer se formalizó la ruptura de la Coalición Cívica liderada por Elisa Carrió. Un grupo de ocho diputados, encabezados por Eduardo Macaluse –actual presidente del bloque de diputados nacionales del ARI-, manifestaron su oposición al rumbo ideológico adoptado por la CC, que según ellos habría virado hacia la derecha en el último tiempo; muestra de ello sería no sólo la incorporación o el diálogo con figuras como Patricia Bullrich o Ricardo López Murphy, sino también la creación del Grupo de Acción Política para la defensa de los intereses de sectores ligados al agro.
No pretendo juzgar aquí la decisión del grupo rebelde, que se dice defensor de Carrió pero también de las ideas originales del ARI (¿“carriotismo sin Carrió”?). Diré solamente que parece interesante el argumento de los defensores de Lilita cuando acusan a los díscolos de hablar recién ahora pero no mientras integraron las listas de la CC, que les permitió renovar o acceder a sus bancas. En fin, no es lo que ahora nos importa.
La cuestión que quisiera tratar aquí es si hubo o no, del lado de la conducción de la CC, motivos como para dar lugar a una ruptura. Mi opinión es que definitivamente sí los hubo.
Dejaré de lado la cuestión ideológica, aunque –obviamente- comparto con Macaluse y Cia. que el discurso de Carrió viró hacia la derecha. Pero me parece que desde el propio armado político de la chaqueña hay situaciones que promueven (y promoverán) el cisma.
Por más que se queje de las prácticas de la vieja política y se desgañite en pos de la refundación moral de la República, al momento de trabajar en armados políticos Carrió es definitivamente autoritaria. La “dedocracia” imperó en el ARI y ahora en la CC, igual –o peor- que en otros partidos, y su política de alianzas es agresiva y excluyente (muchas veces el Partido Socialista ha intentado formar una alianza con el ARI, pero su respuesta siempre fue que aceptaban de muy buen grado que se acompañaran sus candidaturas, pero que no se negociaba ningún lugar en las listas).
Ahora bien, cuando esas prácticas se trasladan del ARI a la CC y Carrió incorpora nuevos dirigentes extrapartidarios que coloca a su lado, es lógico esperar turbulencias.
Es imprescindible decir aquí que todo esto se ve exacerbado por el carácter teológico-mesiánico del liderazgo de Carrió. En primer lugar hay que mencionar cómo se da la formación de la Coalición Cívica: Carrió, fundadora del partido ARI, renuncia a tal fuerza para poder construir esa gran coalición cuyo cemento de contacto es la moral republicana. Es decir, renuncia al ARI porque para comandar el proyecto de la CC necesita estar por arriba de todo particularismo, más allá de los partidos, trascendiendo las diferencias. Por encima del resto, como una madre por sobre sus hijos. O como un pastor por sobre sus ovejas. O como Dios por sobre sus fieles.
Y entonces, como Jesús, recluta a sus discípulos, que serán su círculo íntimo, las personas de mayor confianza y a quienes, en consecuencia, buscará ubicar en los lugares más visibles del armado político (porque no nos olvidemos que todo esto se trata de política, de lucha por el poder). Pero al momento de convocar deja de lado su antigua filiación partidaria y se rodea de nuevos actores que, además, profesan ideologías que eran consideradas extrañas hasta hace no muy poco.
Y entonces volvemos a la dedocracia. Del Sel y Prat Gay, presidenciables; Adrián Pérez, presidente del bloque de diputados; Bullrich (Bullrich...) cabeza de la estructura (si es dable hablar de estructura) de la CC. Todo de la manera más incosulta (claro, fue el mismo procedimiento el que incluyó a Macaluse en la lista de diputados, pero eso es otra discusión).
En definitiva, el método de construcción y acumulación política de Carrió pareciera destinado a conducir a sucesivas rupturas como la que acaba de ocurrir. El Contrato Moral bien puede ser un fantástico “incentivo colectivo”, pero también es necesario distribuir “incentivos selectivos”; en esto Carrió suele ser inequitativa. El manejo discrecional del rumbo político de su fuerza y su liderazgo mesiánico, me parece, van a atentar contra todo intento de armar e institucionalizar una fuerza política que le permita disputar el poder real del país a largo plazo.Así que, Agus, quizá haya sido cruel el post. Pero no por ello menos justificado, siempre desde mi humilde perspectiva.


pd: Dejo aquí el link a una breve nota de opinión sobre el tema de Jorge Mayer, Director de la Carrera de Ciencia Política de la UBA, cuyo análisis comparto.

8 comentarios:

Julián dijo...

Al margen del análisis central, me parece que muchos no rompieron antes para no armarle más problemas a Carrió antes de las elecciones. Maffei, rompió ahora y su mandato termina en un mes más, lo que denota un desacuerdo real con Carrió y una intención de no boicotear el espacio antes de las elecciones.

Chino con rulos dijo...

Juli, es cierto. Me parece muy interesante tu comentario.
Y también es cierto que si bien la "derechización" de Carrió viene desde hace tiempo, la creación del GAP fue posterior a las elecciones, así como la mención de del sel o prat gay como presidenciables. Es decir que efectivamente hay elementos que muestran que los díscolos tienen móviles válidos para plantear sus discrepancias.
De todos modos, creo que algunas otras reacciones son más comprensibles desde otro lugar. Más exactamente, por ejemplo, creo que la calentura de Macaluse es porque Carrió le cagó la presidencia del bloque sin decir agua va.

tarumba dijo...

Carrió cerró con La Nación ser líder del establishment,los 8 que se van saben eso, acomodan las fichas. Irán al gobierno?

Julián dijo...

Chino Loco, sin duda que la derechización tiene su punto culmine despues de las elecciones con la frase "hay que defender al campo" o algo así. Me parece interesante lo que plantea Tarumba sobre el destino de esos cuadros. Se conformará con más fuerza ese famoso espacio de centroizquierda?

Caminar dijo...

Está bien. Esto no es crueldad.

Y estoy de acuerdo, en general.

La "dedocracia" se ha vuelto una práctica habitual en TODA la escena política argentina (está bien: viniendo de una "republicana", podríamos exigir otra cosa).

Lo de la "derechización"...No me gusta...No porque no coincida con el cálculo; sino porque, sobre todo, me parece excesivamente ambicioso.

Lo del "establishment"...Sin más explicaciones, tendré que asumir que se trata de uno de esos bolazos que se llevará el viento.

He opinado lo que puedo opinar. Es esta lejanía (¿vió?). Por suerte existen espacios como este.

pd: está muy bien lo de Mayer; lo de Puricelli no me gustó.

Caminar dijo...

Faltó agregar sólo una cosa: esto me da mucha pena.

juan pablo dijo...

al margen de que les de mucha pena a todos y los análisis políticos que pretendan hacer sobre el tema, lo único que quisiera acotarte chino es que me parece fantástico que quieras demostrar lo verborrágico que podes ser, pero para la gente simple esa forma de escribir es mas que dificil de comprender. te lo voy a plantear de la siguiente manera, el Gran Bukowski escribió una vez y cito textual: "un intelectual es una persona que dice una cosa simple de un modo complicado por el contrario, un artista es una persona que dice una cosa complicada de un modo simple".
por favor chino, sabes todo lo que te aprecio por eso te pido que te salgas de la idea de ser intelectual y te conviertas en artista. tenes muchas cosas importantes e interesantes para decir, no las arruines con una verborragia innecesaria digna de un mariano grondona.
igual es mi humilde opinion.
un abrazo

Zabalita dijo...

Por que será que siempre son 8 los ue se van? Se acuerdan del mítico grupo de los 8?

Igual creo que entre el anterior grupo de los 8 y este hay una diferencia sustancial. Estos 8 de ahora, verán vencer sus mandatos sin pena ni gloria retornando a casa por partida doble: a casa cuando se les acabe el conchabo en el legislativo y (como creo que son honestos) no acepten alguna dádiva K o volverán a su otra casa, es decir, el ARI, pero silbando bajito. Porque estos 8, con todo el respeto que me merecen, a lo sumo forman un micro-emprendimiento.

Tuve oportunidad de departir varias veces con uno de ellos, a quien considero 100% honesto, y me consta que el tipo creía que con la CC iban a una debacle electoral. Ahora que se va me parece que la idea del micro-emprendimiento no debería resultarle desagradable. Es más debería probar suerte de juntar a Claudio Lozano, a Maria América González (el rinconcito de los jubilados podría ser la sede del emprendimiento en cuestión) a Pino Solanas (anti-liberal declarado) y a demás micro-emprendimientos y a ver si de una buena vez la sumatoria de los mismos genera un macro emprendimiento que sacuda a las vetustas estructuras partidarias de la política nacional.

Como bien recuerda mi abuela siempre con mucha sabiduría "un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero".