Una vez, en la facultad, me dijeron que “rapsodia”, etimológicamente al menos, significa una especie de tejido, red, hilado o una sucesión de elementos ligados entre sí (no voy a chequear ahora el significado real para mantener el suspenso). Así que acá voy con mi rapsodia.
En realidad, la cosa es así. Acabo de comer. Y mientras comía, pensé que el lunes se me acaban las vacaciones y que iba a extrañar mi vida de vacaciones. Pensé que, entre otras cosas, voy a extrañar mi blog y los ajenos, el intercambio que se genera, las discusiones serias, los disparates. Voy a pasar menos tiempo frente a la máquina, o menos tiempo disponible como para navegar a piacere. Y me dio nostalgia, che.
Se me ocurrió entonces que en lugar de lamentarme, podía aprovechar estos últimos días de alpedismo. Por eso decidí escribir un post sobre cosas que hice o que pensé durante el día, todas absolutamente intrascendentes, mínimas, inconexas. Pero bueno, cuando esté trabajando las voy a extrañar.
En verdad, estos días de vacaciones en casa han sido maravillosos. Empezando por el despertador, que ha enmudecido (bah, suena cuando se levanta Flor –que sí tiene que trabajar lamentablemente-, pero después se calla). Sin duda, existe un abismo de diferencia entre dormir con un despertador puesto a tal hora, o con el organismo por alarma. Estoy convencido que se duerme mejor, más relajado. Algún día me voy a filmar mientras duermo, un día con despertador y otro sin; seguro que en este último caso, mi cara denotará felicidad.
Así que me levanto tipo 11, pa’ redondear. Algo de desayuno (hoy, yogur de vainilla) y a la compu: mails y diarios, lo cual toma más de una hora. Y después los blogs. Primero los de los amigos, luego los conocidos. Ahí empieza lo que podría ser una complicación, porque sin control, el asunto es medio adictivo. Si veo un post interesante y comento, entonces me quedo colgado y apretando “actualizar” a cada rato, a ver si alguien comentó más cosas. Y bueno, así se hace como la una y media o las dos.
En el medio, preparar el mate, ir al baño (número 1 y número 2) y hablar por teléfono, mayormente con gente del Partido, pero también familia o amigos. Y también escuchar y bajar música, algo que me ha tenido bastante ocupado este tiempo (¿no, Agus?).
A las dos decidí almorzar, aunque no me moría de hambre (trato de mantener cierto orden en el horario de la ingesta; todavía no soy taaaan desestructurado). El menú: milanesa de pollo (pechuga) con ensalada. Varias cosas pensé que quería decir al respecto. En primer lugar, tanto mientras cocinaba como cuando comía, sentí más de una vez que estaba comiendo mejor y más sano, y eso me puso contento. Me pregunté cual es la razón de que ahora me preocupe por comer (en definitiva, estar) mejor; en el acto, llegué a la misma y obvia respuesta de siempre.
Pese a tener tomate y zanahoria, la ensalada fue sólo de lechuga y cebolla. Al momento de condimentar me di cuenta de que no tenía ni limón, ni vinagre ni aceto; me puse a cavilar si me convenía comer así o bajar a comprar limón, enfrentando el riesgo de que la milanesa se me queme/seque, pero me di cuenta de que tenía un cosito de aderezo “del césar” que guardé una vez que Flor pidió ensalada en macdonal. Es artificial pero rico, así que así fue. Y finalmente la milanesa, que merece una observación: compro las milanesas de pollo ya hechas en un lugar chiquito, atendido por un chino con pelo lacio, que queda en guardia vieja y medrano. Si hay algún vecino lector, se lo recomiendo efusivamente: es muy barato (2 kg por $17) y la calidad es excelente, realmente son exquisitas. E igual de buenas son las de carne (dicen ser de nalga) y las de pescado.
Bueno, todo muy rico. Y mientras comía pensaba en que estaba al pedo, que iba a extrañar y lo que narré hasta aquí sobre la ensalada y la milanesa. Entonces recordé que esta mañana mi amigo Zabalita publicó un post sobre la envidia que le daba la vida de café literario de Kirchner y que yo dejé un comentario coincidiendo, pero me había olvidado de decir lo fundamental: durante toda esta semana estuve jodiendo y diciendo que mis días estaban siendo como los de Néstor en Puerto Madero!!! Zabalita, juro que es verdad, se lo dije a todo el mundo durante esta semana y no sé por qué razón no me di cuenta de escribirlo en mi comentario. Me levanto, leo los diarios, como algo rico, navego por Internet, mucha política (algo de rosca), alguna escapada al gimnasio, algo de filosofía a la tarde y una salida o una peli a la noche (anteanoche vimos Los sospechosos de siempre; yo ya la había visto, pero me sirvió para reconfirmar que es una de las mejores películas de su género, por lejos). Igual que Néstor, pero en Almagro!!!
Y cuando pensé en eso dije “ya fue”, yo escribo todas esas boludeces y a la mierda.
Y ahora, ya que estamos en este tren loco de alpedismo y cafés literarios, para finalizar, quisiera cerrar con una sentencia dura, tajante, taxativa, con la firmeza que sólo la ignorancia puede dar: Bohemian rapsody, de Queen, es el mejor tema de la historia del rock (y si no es, es uno de los mejores cinco, sin dudas). Así que, para cerrar esta rapsodia bohemia, otra rapsodia bohemia, pero posta posta.
jueves 31 de enero de 2008
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7 comentarios:
Comparto el juicio sobre Rapsodia Bohemia como uno de los mejores temas del rock, de hecho alguna encuesta de esas que cada tanto se hacen, lo puso en ese lugar. Igualmente, es difícil la elección existiendo temas como Stairway to Heaven, Layla (versión original no el sancocho del unplugged) o algunos de los temas grossos de los Beatles.
Me alegro que la vida de enero haya sido así de relajada. Incluso cuando uno se queda en Buenos Aires, enero tiene ese encanto de vida displicente y relajada, que estimula por ejemplo ir a comer a la costanera bondiolas y chorizo con cerveza junto a un grupo de amigos, como hice anoche.
Abrazos
Me alegro, Chino, por tu enero. Después del agitado 2007, te lo merecías.
No tengo nada más importante para decir...Esteeee...Ah...Sí.
Esto: "Rapsodia Bohemia" no entra ni en mi Top 20 de mejores temas de la historia del rock...Y tengo argumentos (la espantosa voz de Mercury es, sólo, lo elemental).
tengo una gran info pa pasarte....escribime un mail a monchoindart@hotmail.com
ahi te cuento!
la dire mia es monchoindart@hotmail.com
Gracias, Chino.
Queen fue una banda realmente excelente, unas de las pocas bandas que logró hacer música decente en los 80s.
Su excelencia se refleja no sólo en este tema.
No concuerdo con la hipoacúsica opinión del señor "caminar".
Un abrazo
yo también coincido con lo de rapsodia bohemia, en su versión de queen o en la de todo por dos pesos, un temazo. qué lástima que se acabaron las vacaciones, siempre son tan cortas. En fin, el mundo está al revés.
Por cierto, no es hipoacúsica mi opinión, Changuito.
Es diferente a la suya. Conozco toda la discografía de Queen. Fui fan en mi adolescencia, pero después se me pasó. Hoy, no tolero la voz de Mercury, me lastima la guitarra de May.
No me gusta Queen. ¿Cuál es?
Sigo mi religión: en ella, la sagrada Trinidad está conformada por John Lennon, David Bowie y Lou Reed.
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